Oscars 2017 u Oda a los Soñadores

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Hoy el mundo es un poquito más justo: ‘La La Land’ ha ganado el Oscar a mejor película. Y es que, esto no hace sino reforzar mi teoría (varias veces expuesta en este blog) sobre cómo estos premios no son tan injustos como se presume.

Salvo que llevéis dos días metidos en una cueva, ya habréis visto el lío con el sobre a mejor película que se libró la noche del 26 de febrero en el Dolby Theater de Los Ángeles. Y, por ende, sabréis que este inicio del blog, aunque muy deseado está equivocado. La ganadora a mejor película fue ‘Moonlight’ 😦

Voy al grano: estoy escribiendo este post para culparos a todos vosotros, odiadores de ‘La La Land’, de  ¡¡ESTAR VACÍOS POR DENTRO!!… Ná. Es broma. No preocuparse, algo sentiréis 😉

He esperado un día en publicar esta entrada, y no por falta de tiempo, más bien porque he tratado de ordenar mis pensamientos sobre lo que aconteció ayer. Porque no nos engañemos: si te quedas sin dormir un domingo por ver los Oscars, significa que es un tema lo suficientemente importante como para obsesionarte las horas posteriores. Y este, queridos lectores, es mi caso, y el de Clarásofa. Por suerte, siempre nos acompañamos mutuamente en el camino de nuestros #lOSClARS2017 y sé que tarde o temprano saldremos de esta decepción y estupefacción a la que nos ha empujado La Academia.

Aún encaramada en el sofá de Clarásofa por la alegría de la victoria de nuestra favorita –durante 2 minutos enteros-, asistimos asombradas –mientras sujetamos el móvil con la aplicación de Twitter abierta, ojo-, al #EnvelopeGate.

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Emma Stone expresando lo que TODOS sentimos

Tras tratar de entender lo que pasa, ahí estoy yo, canalizando mi frustración que deriva en que de pronto, me sorprendo ODIANDO muy fuerte a alguien. A “un alguien” que cambia muy rápido los primeros instantes: un productor de ‘La La Land –macho, ¡cállatelo y disimula a ver qué pasa!-, luego Warren Beatty –por ‘empanao’-, después Faye Dunawey –por lista– e incluso ‘Moonlight’. Fue en este punto en el que me asusté a mí misma y paré –bueno, Clarásofa me ayudó porque yo me estaba ya retroalimentando-. Paré porque una película que ha tenido un presupuesto de 5 M$ y que viene de los circuitos independientes a contar una historia minoritaria de una manera tan especial, no puede ser objeto de mis frustraciones ‘del primer mundo’.  Y de ahí, me voy para el metro camino a casa escribiendo ‘whatsapps’ para encontrar la empatía virtual que no encuentro en el vagón de las 6:30AM lleno de gente del todo ajena a esto y con problemas lícitamente más importantes que: “a mi película favorita de la vida le han arrebatado un Oscar” – que no por exagerada dejo de ser autoconsciente, amiguis 😉-.

‘Moonlight’, según dicen los expertos, es técnicamente muy buena (Nominada a mejor dirección, fotografía, montaje y banda sonora). La historia es difícil (Mejor guión adaptado) y deja un poso sobre el que vuelves repetidamente. Quizá, y como es usual, no pueda soportar del todo las altas expectativas suscitadas a su alrededor. Sin embargo, lo más destacado de ella, es cómo te hace sentir que lo que estás viendo es importante aunque no llegue a entusiasmarte. Porque ése entusiasmo es algo muy personal e incluso circunstancial, y forma parte de “la magia” que se produce en el cine –y supongo que en otros artes que lamentablemente no gasto-. Y a mí todo ése entusiasmo, me sobrevino viendo ‘La La Land’, porque en mi cabeza, esa película está hecha para MÍparadójicamente, es un pensamiento compartido por decenas de millones de personas en el mundo. Supongo que precisamente de ESTO se trata-).

Por eso, sirva esto de excusa, he pasado los últimos 2 meses dando la paliza a muchos de vosotros sobre la urgencia de ir al cine a ver la película. Porque quería que todos compartiéramos ésa experiencia y saliéramos bailando y cantando del cine siendo más felices. Como yo, mucha más gente lo ha hecho y para ello han usado todo el potencial de la era de la información en la que vivimos: facebook, whatsapp, twitter, snapchat… Y, al parecer, las consecuencias que ello acarrea son bastante impredecibles y generan cosas como estas -que además solemos usar en inglés por postureo-: “hype”, “haterismo”o “backlash”vamos, que al parecer me merezco que ahora vengan los decepcionados ante las altas expectativas que ayudé a generarles a pedirme cuentas de por qué no les ha gustado -.

Hay miles de artículos en los que se explican todos los pormenores de la gala, premiados, anécdotas, etc. – no voy a venir yo aquí a inventar la rueda -. Pero sí me gustaría invitaros a que si tenéis un rato, sin prisa, sin muchas expectativas y con tranquilidad, echarais un vistazo sobre algunas nominadas con menos repercusión como ‘Captain Fantastic‘, ‘Elle‘ o el documental ‘Life, Animated‘.

Destacados de los Oscars:

  • No podemos cambiar a los que creen que el número de nominaciones o de estatuíllas ganadas van ‘al peso‘ que son los creadores de: <<14 nominaciones son demasiadas>>  ó <<‘La La Land’ no es para tanto, con 6 Oscars ya lleva suficiente>>  -por supuesto, sin molestarse a ver algunas de las que competían en las mismas categorías de nominación– .giphy-7
  • Que todo vaya bien durante 83 años sólo te asegura que ya queda menos para que vaya mal (PriceWaterhouseCoopers):pwc
  • Cuando te crees que eres importante, consigues cosas importantes (Mahershala Ali, mejor actor de reparto por ‘Moonlight’):

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  • Cuando te crees demasiado importante, lo que consigues es caer mal (Viola Davis, mejor actriz de ¿¿reparto?? por ‘Fences’):

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  • Ojalá esto del #EnvelopeGate hubiese sucedido el año pasado, y alguien hubiese tenido que armarse de valor y tratar de arrebatar el Oscar de las manos a Iñárritu el megalómano:

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  • Y personalmente, he entendido qué se siente cuando eres tú quién lo pierdes todo en apenas unos minutos (sí, soy del Real Madrid):

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Hasta aquí #lOSClARS2017 mañana, como los últimos 2 meses, ni PwC ni el voto preferencial ni nadie evitará que salga camino del trabajo escuchandoAnother Day of Sun y que reste uno a los días que me quedan para conseguir mi sueño 🙂

Reflexión de Hoy:

Este año, el Oscar a Mejor Película es de los soñadores (quizá no los míos, pero soñadores al fin y al cabo). 

AGRADECIMIENTOS
  1. A Clarásofa, a la que tanto entretengo con todos los comentarios de esto (además de comerme su comida y usar su tele con Movistar+ en cada evento):  ¡¡ Por muchos #lOSClARS !!
  2. A #LaSextaNominada y PremiosOscar.net, porque transmiten a la perfección su pasión por esto (si no los conocéis, no sé a qué estáis esperando).

Las Elecciones Estadounidenses o 15 años no son Nada

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Estos días la actualidad está claramente azotada por dos temas: las elecciones en EEUU y el reencuentro de la primera edición de Operación Triunfo. Algunos habréis pensado: “¡Hala, qué exagerada! no son nada comparables…”. ¡No os hagáis los estirados! Lo son, lo son totalmente. Especialmente si OT te pilló en la adolescencia, como a la becaria que os habla.

Moving boxes in kitchen.

Interior de la Casa Blanca en estos momentos

Como sabréis, en las últimas semanas se han celebrado hasta 3 debates de los candidatos demócrata (Hillary Clinton) y republicano (Donald Trump). El primero de ellos, lo vi en un bar. Como quien va a ver la final de la Champions League: el sonido a tope, todo el mundo atento a la televisión y comentando “la jugada”.  El último de ellos lo vi en la Kennedy School de Harvard rodeada de estudiantes de postgrado expertos en estas materias esperando cierta tensión entre ellos –aunque ninguna hubo – . Lo que más me llamó la atención de estos debates fue el nivel de descalificaciones personales que se gastan, que el “no decente” de Sánchez a Rajoy se queda bien pequeñito a su lado. Me dicen aquí, que esta carrera es la de más bajo nivel de las últimas décadas. En cualquier caso, los “bad hombres” y “nasty woman” de Trump, pasarán a los anales de la historia.

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Ahora ya sabéis por qué este señor ha ganado la presidencia de los EEUU (Fuente: captura del interior de mi casa)

Bueno, tranquilos, que aquí no vengo a contar quién ha ganado. Ya todo el mundo lo sabe y ha tenido la oportunidad de comentarlo: más de media Europa ha ejercido su superioridad moral sobre los estadounidenses, al grito de: “a ver cómo se les ocurre votar a este señor“, “se han vuelto locos” o “ojo que no querer a los inmigrantes…que hacen los trabajos que nadie quiere” sin por supuesto, tener Europa ningún problema similar, ni mucho menos partidos con líderes muy extremistas a punto de gobernar… (entiéndase la ironía –que hablado me queda mejor, pero así escrito oye, nunca se sabe si puede haber malentendidos-).

El caso, que el domingo previo a las elecciones me llegaron todo tipo de comentarios acerca del voto latino y que no iría para los demócratas. Me dio “todo el miedo“: porque bueno, igual se os ha olvidado pero soy de Toledoel español, que no el de aquí– y soy muy fan de que me dejen ir a donde yo quiera y que no me anden poniendo impedimentos de visados y nacionalidades, y veía yo a Donald como que me los podría poner. Aunque, lo que finalmente me hizo tomar la decisión fue ver este vídeo: entendí que Hillary necesitaba mi ayuda más que nunca.

Decidí entonces montar el operativo: #MadridejosConHilaria2016. Para ello, tomé prestado al recién aterrizado en Boston J.R. (madridejense, de los que ya no quedan) y me lo llevé a la oficina demócrata más cercana a ofrecernos para llamar a los latinos de Florida en español (aka, vivir la verdadera experiencia americana en elecciones presidenciales). Entramos allí, y todo el mundo tan contento. 30 minutos, un ‘training’ sobre cómo hacer las llamadas y registrar los datos y un impedimento técnico muy chungo después, salíamos de la oficina como habíamos entrado: sin haber hablado con ningún castellanoparlante – y lo que es peor– sin ninguna pegatina de la campaña. No sabía yo, en el momento en el que le gritaba a J.R. mientras salíamos cabizbajos: Como mañana gane Trump, va a ser porque no nos han dejado llamar a los latinos de La Florida, que iba a tener tanta razón – porque no suelo– . Y nada, ajenos a todo esto, nos fuimos a comer costillas y patatas fritas hablando del VERDADERO tema que sacude la actualidad: OT.

Mientras “el mundo libre” elegía a su presidente, España se tambaleaba por “la cobra de Bisbal a Chenoa“. Y amigos, a mí no me vengáis con la del ángulo inverso que todos en directo gritasteis penalti al televisor casi tan alto como grité yo al árbitro del Real Madrid vs Getafe F.C. en la 2008/09 que Pepe no había tocado a Casquero desde el cuarto anfiteatro del extremo opuesto a la jugada en el Santiago Bernabéu – no soy infalible, ¿¡qué le vamos a hacer!? -.

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¡Penalti!

 

Tiene gracia que el ver este documental (programado por RTVE en el canal internacional -¡ojo al dato!-) me haya hecho reflexionar entorno a muchas cosas. La principal: ¿por qué 15 años después aún no soy famosa como tenía pensado ya cuando el programa estaba en emisión?  – voy a obviar esta pregunta, necesito otro post para desarrollarla – y, en otro orden de cosas, ¿las personas evolucionamos?. Sinceramente, viendo que Álex Casademunt sigue mendigando atención como hace 15 años… pues mirad, diría que no.

15 años, un bachillerato, una carrera, un máster y un doctorado después, me siento delante del ordenador pensando que soy una persona muy distinta a entonces, para ver cómo estos 16 chicos se reúnen y comentan anécdotas y vídeos que viví en una época sin internet en casa, sin iPod y sin reggaeton. Entonces, me sorprendo a mí misma con que me vienen los mismos pensamientos a la cabeza sobre ellos que hace tres lustros: que si Rosa, Bisbal, Chenoa y Bustamante cantan mucho mejor que cualquiera de los otros, que si cuál es la razón por la que a alguien le gusta Juan Camus o el por qué de ésa idea sobre sí mismo que tiene Álex. En resumen, que tampoco he cambiado tanto. Y es que lo he vivido con una intensidad, que da miedo. El día de la primera parte del documental estaba tan nerviosa (bueno, que me había visto el tráiler y todo) que tres pobres americanas me sufrieron mientras trataba de explicarles el por qué de que OT1 fuera tan especial en mi país. Y claro, no era tarea fácil, porque aquí hay 5504 programas similares y la gente no lo vive tanto. A parte de que, en cualquiera de ellos cantan mejor que en los españoles (lo que me recuerda que algún día he de hacer un post analizando las diferencias que he observado entre Reino Unido, Estados Unidos y España a través de las “audiciones a ciegas” de los programas de ‘La Voz’ de cada uno de estos países – Sí, hago estas cosas. ¡No me juzguéis, que ya os estoy viendo!-).

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NUNCA se ve suficientes veces esta foto: Chenoa, la “Jennifer Aniston española”.

Reflexión de hoy:

  • 3 de 3 americanos en este estudio confesaron sentirse embargados por la emoción que les logré transmitir por la reunión de Operación Triunfo.
  • 1 de 3 americanos fueron a rtve.es, y vieron trozos del documental (a ver, es muy largo, aquí ningún programa es tan largo).
  • 1 de 1 españoles en este estudio vio todos los documentales y el concierto ‘llorriendo’.
  • Encontré este artículo sobre las iniciativas más raras que se han votado en elecciones en EEUU: ‘12 of the Weirdest Ballot Initiatives in American History‘.

The Comeback o La Becaria Emitiendo en Directo desde “los States” II

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¡La becaria ha vuelto! Y por partida doble: no sólo vuelvo a escribir un post (que desde los Oscars no pasaba por aquí) sino que además os escribo desde Boston < Massachusetts < Estados Unidos de América < la Tierra. Ciertamente, debo un par de entradas (off-topic) previas a este hilo que comienzo ahora, pero bueno, esta amenaza se consumará más adelante.

Una vez más, y ya van 3 seguidas -‘third year in a row, que decimos los americanos -, he engañado a un montón de gente y me he plantado de nuevo en USA. Y además, en la misma ciudad que hace dos años. Lo único que he cambiado es la universidad (por aquello de que no fuera todo igual – y porque siempre es más fácil engañar a gente nueva, también os lo digo -): en 2014 estuve en MIT y ahora, visito Harvard.

La primera cosa de la que me di cuenta mientras yo misma le daba señas al taxista de cómo ir desde el aeropuerto a mi nueva casa porque se había dejado las gafas y no veía el GPS – y es por esto, que Uber y Lyft y su sistema de rating de conductores en este país es necesario – es que Boston estaba igual que lo dejé – quizá con unas docenas menos de Bancos Santanderes y unas docenas más de boquetes en el asfalto de las calles – . La otra cosa de la que me di cuenta es que si llevas un visado en el que pone Harvard University, la gente es como más agradable – como si fuera yo una persona diferente a si no pusiera eso -. Y es que esta vez, a pesar de ir más morena, no me pararon dos horas de manera totalmente injustificada en la cola de la policía fronteriza al aterrizar. En esta ocasión, y como aprendo de los errores, insistí mucho en que escribieran bien mis dos nombres y tres apellidos a los de la policía fronteriza, que no quería andar de jaleos de nuevo.

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Gente ‘random’ cuando se entera de que están hablando con alguien que está en Harvard

Recuerdo ser pequeña, y no sé porqué – entiéndase que esto es un eufemismo para decir: por la tele -, saber que Harvard era una muy buena universidad. Y además, en una época en la que yo no tenía muy claro cómo era eso de que Reino Unido, Inglaterra, Irlanda y Estados Unidos no fueran nombres para un mismo sitio: ése sitio donde la gente hablaba el idioma de Muzzy – y no vayáis de guais, porque en la mente de una niña que desconoce el imperialismo, que la gente que hable el mismo idioma viva junta tiene todo el sentido del mundo -. 

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Muzzy o la explicación a por qué desde siempre he dicho ‘cookie’ y eso de ‘biscuit’ me parece una pijada (Fuente: BBC América)

La universidad tiene este nombre, porque resulta que hace casi 400 años un señor clérigo (John Harvard) dejó toda su biblioteca y 779 libras en herencia a lo que entonces era una pequeña y casi recién inaugurada universidad de Nueva Inglaterra. Esto me invita a reflexionar sobre lo que son las épocas: a mí ahora mismo me dicen que me van a rendir pleitesía como a John durante tantos años, y les dono las 779 libras sin pensármelo dos veces. Y mi biblioteca entera, eso sí, ya es tarea suya lo que decidan hacer con todos mis libros de alto calado intelectual, entre los que se encuentran: ‘El Psicoanalista‘, ‘La Catedral del Mar‘ – que me lo leí pensando que sería “el Hacendado” de ‘Los Pilares de la Tierra‘ y con menos de la mitad de páginas – y todas las partituras del álbum ‘Palabra de Mujer‘ de Mónica Naranjo – mejor no preguntéis -. 

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La becaria mirando anonadada las hordas de turistas de todo el mundo que pasan a fotografiarse con la estatua del bueno de John

El primer día que fui a recoger mi  carné universitario – una vez más salgo con careto de jetlag – era la semana de bienvenida a los nuevos estudiantes de grado en el campus: un montón de familias enteras venían a acompañar a sus hijos a instalarse y participaban de numerosas actividades organizadas por animadores de la universidad. A los chavales, se les veía contentos pero bastante menos que a los padres: esos padres que descansaban tranquilos sabiendo que llegados a ese punto muy mal lo tenían que hacer sus hijos para que les fuera a faltar nada en el futuro. Estos pensamientos le vendrían al hacer un repaso mental de las carreras de algunas personas que estudiaron  aquí y que han transcendido. Y es que, que Estados Unidos es el país de las oportunidades puede comprobarse al echar un rápido vistazo a la lista de gente que ha estudiado algo en Harvard: Barack Obama, Mark Zuckerberg, Bill Gates, Natalie Portman, Hilary Duff y yo.

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¡Uuuuyyy! Casi…aciertan con mi nombre

Sé que os encanta que me pasen cosas del tipo: meter la pata, no entender situaciones y/o encuentros varios con las fuerzas del orden ya sea por la calle, ya sea en aeropuertos. Siento comunicaros que soy ya muy ‘cosmopolita’ y paso bastante desapercibida entre la sociedad americana – me sigue encantando hacerme la sorprendida cuando alguien me habla directamente en castellano diciéndoles: “pero, ¿y cómo sabes que hablo español?” y así…Aunque empiezo a sospechar que esta broma sólo me hace gracia a mí -. La buena noticia, es que ahora mismo en Estados Unidos “están pasando cosas” como dice Guillermo Fésser. Y es que me va a pillar aquí todo el final del proceso electoral americanoy al parecer, otra vez el “refinitivo” final del proceso electoral español -. ¿Que por qué eso es una buena noticia? Pues ahora mismo no sé, pero oye, igual sale alguna historia entretenida de eso para que cuente aquí.

Reflexión de Hoy:

Pero, ¿qué hago yo aquí?

Hacer Amigos o El ‘Thanksgiving’

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A la pregunta: “pero…¿tú a qué has ido a EEUU?“, las respuestas podrían ser varias:

– La protocolaria: “pues a aprender nuevas técnicas interesantes para mi doctorado” – La más esperada: “pues a hacer mucho CV” – La happy-way-of-life: “pues a conocer nuevas culturas que me llenen y alegren el alma” – La que piensa la becaria: “pues a conocer gente y a hacer amigos

¡Y es que es verdad! Lo de ir al laboratorio todos los días no es lo que más mola, lo mejor es sin duda conocer gente. De post anteriores ya sabéis que desde que llegué estoy muy concienciada en que los ‘best friends forever’ no los puedo hacer así de sopetón porque los asusto, y no es plan. Así que desde esta madurez que me embarga y de la que hago gala a ratos cortos e imprevisibles, decidí diseñar una logística para hacer amigos que quiero compartir con vosotros por si a alguien le fuera de ayuda o quisiera completarla:

1. SPORTS BAR: Seguir a tu equipo favorito. A la gente aquí le encanta ir a estos bares a pasar la tarde, así que mis primeros dólares en papel fueron a parar a la Peña Madridista de Boston (Florentino, espero que algún día tengas esto en cuenta y me regales un ‘argo’), donde conocí a un montón de gente. Vale, sí, tenéis razón, no os puedo garantizar que haya una peña del Hércules C.F., en ese caso, os animaría a que os aficionarais al fútbol americano. Da igual que no entendáis cada regla ni que os parezca lento, siempre es un espectáculo y eso es debido a la capacidad que tienen aquí de hacer de algo que parece un mojón algo divertido. Y si no ahí tenéis el béisbol, que ya me diréis a priori qué tipo de deporte divertido puede ser uno cuyo mejor jugador sea un tipo con barriga cervecera… Y, sin embargo, yo me lo pasé estupendamente en el estadio.

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La becaria es “muy fans” de los Broncos de Denver (Colorado): “Go, Broncos, Go!”

2. MEET UP: resulta que tocas la balalaika y estás muy interesado en conocer a gente con esta misma pasión o bien siempre has querido aprender a bailar tango vestido de rojo o, quizá querido lector, lo que más te guste sea practicar el morse (Sí. Ya. Porque es una pena, que se está perdiendo mucho). Entonces… ¡Esto es lo que estabas buscando! Es una página en la que según las aficiones que selecciones en tu perfil, te indica qué grupos pueden interesarte en tu área y, estos grupos, organizan eventos de manera periódica. Os animo a echar un vistazo a la web para que comprobéis por vosotros mismos la rareza de algunos grupos.

3. ESTUDIANTES INTERNACIONALES: por supuesto, si estuviese en ‘un Erasmus’ tooodo sería más fácil, porque al final esto va de que siempre es más sencillo conocer a gente si estáis en una situación parecida. A falta de esto, yo recurro a ir a todo acto que lleva incorporado “Estudiantes Internacionales” en su convocatoria. Y así fue como conocí a mi primer ‘mejor-amigo-en-toda-América’. Primero, os explico en qué consiste esta técnica: por supuesto, en dos días no vas a hacer un súper-mejor-amigo pero, la clave está en reducir el radio de acción de tu amistad hasta que la afirmación que haces sea real, en mi caso, nada más llegar era fácil que cualquier amigo por nuevo que fuera se convirtiera en mi “mejor-amigo-en-toda-América” , así que durante mi reunión de orientación en la universidad conocí sólo a: un doctorando en filosofía con problemas de reacción, un alemán altivo, un británico al que no entendía y un sueco que preguntó a la orientadora si nos daban el visado si nos casábamos con un ciudadano estadounidense (exactamente la misma pregunta que yo planeaba hacer). Así que, mi primer “mejor-amigo-en-toda-América” fue un sueco nuevo en la universidad y en la ciudad, como yo. Hablo en pasado porque al poco tuve que cambiar, que el chico es todo lo simpático que un sueco puede ser, ha hecho incluso bromas (presionado por el hecho de que era mi “mejor-amigo-en-toda-América” y se lo decía todo el rato) pero pronto cayó en las redes del MIT y se le ocurrió que eso de comer le llevaba mucho tiempo y que mejor tomaba sustitutivos alimenticios diluidos en agua para poder trabajar más (a día de hoy tiene problemas estomacales, y está trabajando menos que si comiera como EstáMandao. Y, por si fuera poco, tiene que escucharme a mí de vez en cuando diciéndole que yo tenía razón en mis advertencias). He de reconocer que hacer amigos en esta universidad es algo ciertamente complejo, porque aquí lo que se hace es trabajar, comer y dormir poco (Y algunos ya habéis leído que tampoco comen).

4. HOUSEMATES: Esto amigos, es una lotería. En mi caso, tuve mucha suerte porque vivo con mucha gente y eso, incrementa las posibilidades de éxito. La mayoría de mis compañeros son americanos de diferentes partes. Todos son muy agradables conmigo, pero la parte del ‘What’s going on?’ ya os la sabéis (y si no, la leéis. Que no voy a repetir, HombreYa). A partir de aquí, hay que hacer una selección en busca de nuestro “mejor-amigo-en-toda-América”  y para ello os aconsejo seguir una pauta que suele funcionar: buscar a aquellos que hayan vivido fuera del país o bien, hayan hecho el esfuerzo de aprender otro idioma… Y en cuanto fijéis vuestro objetivo ya sabéis: a presionar con el “que eres mi mejor-amigo-en-toda-América”. A mí me está yendo bien, si a vosotros no, no me hago responsable. Me ha funcionado tan bien que incluso conseguí uno de mis objetivos cuando llegué aquí: una invitación para pasar Thanksgivin con una verdadera familia americana, con la hospitalidad que les caracteriza y… ¡EN COLORADO!. Y, –¡Campos de soledad, mustios collados!-…¡No pude ir!. Y vosotros, desalmados, quizá esteis pensando: “pero… si eso del Thanksgivin en España no se celebra y a ti te tiene que dar igual“. ¡Pues no, listos! En primer lugar, hay estudios que explican como un asturiano que venía en barco de colonizadores celebró la primera cena de Acción de Gracias en Florida, cocinando una especie de cocido raro (muy fuerte el tema) y, en segundo lugar, os querría ver yo a vosotros saliendo a la calle un día de Acción de Gracias aquí: Todo está cerrado incluídos los Starbucks (pero, Chinatown permanece abierta y a su rollo -como siempre-), el metro baja su frecuencia y la única gente que viaja va cargada de ‘tuppers’ con su aportación para la cena que celebran en otra casa. En definitiva, es como si fuera Nochebuena y no tuvieras con quién ir y es por eso que se palpa el drama en cada rincón. Lo único que puedes hacer es sentirte desdichado. Y así fui yo, arreglada y limpita a la calle, pero con cara de desdichada.

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La Becaria en Thanksgiving sintiéndose desdichada nivel: llevarse la mano a la frente

Tal cara de desdichada debía llevar que un señor (¿homeless?) del metro me quería dar una moneda “por Thanksgivin” me decía. Y la gente allí mirando y que no entendían nada. Y yo, mirando a la gente… y que no entendía yo tampoco nada. Dudé un poco de mis pintas y haciéndome la guiri: “no entiendo, no entiendo” salvé la situación (a veces hay que sacar este truco a la palestra).

Final y felizmente, un grupo de nacionalidades heterogéneas pero con dominancia española me adoptó, así que mi desdicha y yo acudimos a una cena de Thanksgivin: y comí mi pavo, mi cosa naranja rica de calabaza, la otra cosa rica blanca, mi pastel de manzana, bailé Shakira, canté “Rosa María” por Camarón –pero con mucha influencia de Rosarillo Flores, que también hay que decirlo– y tó eso (Y se me pasó un poco el sofoco). 

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Creo que no es necesario añadir nada más con respecto a cuánto comí

Reflexión de hoy:

“Perdón a todos los afectados por la “desdicha de la becaria”. Se comenta que a eso de las 10 de la noche (hora local de Boston) ya más de un tercio de la población mundial conocía que, efectivamente, no había podido ir a Colorado a pasar el Thanksgivin con una familia real americana y que, me sentía…pues ¡muy desdichada!”  

La Llegada o La Becaria emitiendo en Directo desde “los States”

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Os escribo desde Boston < Massachusetts < Estados Unidos de América < la Tierra, pero creo que esto es un dato que gracias a mi continuo hablar y hablar del tema ya casi todos los que me estáis leyendo lo sabíais de más.

Como ya comenté en la entrada anterior, he venido de estancia tres meses. Llevo aquí dos días en los que ando luchando como una jabata contra eso que dicen del ‘jetlag’ (6 horas menos que en Madrid), que debe ser verdad porque en la vida me he levantado tan temprano ni he tenido tanto sueño antes de las noticias de las 21h (que aquí son a las 20h).

Se me han juntado muchas cosas: mi primera estancia, mi primera vez en un vuelo transoceánico y mi primera vez en Estados Unidos. Y es que, yo soy de ése grupo de gente (¡un besote para Clarásofa!) que a veces duda si la cigüeña no se equivocó al dejarnos en Toledo (Castilla-La Mancha, España) cuando, en realidad, íbamos para Toledo (Ohio, EEUU).

Debido a que mi estancia supera los 90 días, tuve que pedir un visado de estudiante (un proceso fácil y rápido) que me inspeccionaron con detenimiento al pisar suelo americano. A mí, con mis pintas de narcotraficante venida a menos con sobredosis de adrenalina, no me llegaron a encerrar en una sala pero me hicieron lo que tantas veces me han hecho en París al intentar entrar con españoles a una discoteca: no te dicen que no puedes pasar directamente, pero te ponen en una cola híper-lenta, a ver si te pones nerviosa, la lías y así tienen excusa para echarte. Pero yo aguanté ahí estoicamente las casi dos horas con mi sonrisa y sin rechistar, y finalmente me dejaron pasar a suelo americano.

En la foto yo, con mi sonrisa de: "Dejadme pasar en ca' Obama"

En la foto yo, con mi sonrisa de: “Dejadme pasar que me hace mucha ilusión y no voy a hacer ná malo, payos

Yo hablar inglés, hablar, hablar… pues bueno, como que no. Yo sé decir cosas pero no decir las cosas que quiero como quiero cuando quiero, y claro, a todo este torrente de hiperactividad que derrocho no puedo darle rienda suelta si no es en español, pero yo lo intento en inglés, aunque quede raro. La gente aquí entiende perfectamente que tú no hables perfecto inglés y suelen hacer comentarios del tipo: “No te preocupes que mi español es mucho peor”. Estaréis conmigo en que, esto es algo que creo que podemos confirmar desde aquí que NUNCA NADIE ha dicho a lo ancho y largo de Gran Bretaña (Quiero aprovechar para enviar un saludo a los escoceses por decidir seguir aguantando a los ingleses: Gracias. También quiero enviar un beso a los británicos simpáticos.). Además, es muy normal que en el metro, anuncios, etc. haya mensajes en castellano. A parte, por supuesto, de la palabra española más presente en el paisaje urbano bostoniano: ‘Santander’. Es alucinante. Los locales más repetidos en la ciudad son, por este orden: Starbucks, Dunkin’ Donuts y Banco Santander. Yo flipo. Ya le gustaría al McDonald’s tener la mitad de locales que el difunto Emilio Botín (este dato lo he metido para que veáis que este blog es en riguroso directo).

Emilio Botín a La Becaria: "Yo triunfé con tu nivel de inglés... ¡Y lo sabes!"

Emilio Botín a La Becaria: “Yo triunfé con tu nivel de inglés… ¡Así que no pongas excusas!”

Otra cosa que me gusta de este país es que la gente te habla todo el rato cuando vas por cualquier sitio, que es algo que no hemos de confundir con que quieran ser tus mejores amigos ‘forever’: esto es una cosa que me explicaron y que tengo muy presente, que yo soy mucho de hacer amigos todo el rato y hay que llevar precaución porque la amistad así a borbotones, asusta aquí y en Beijing. Hasta el momento me han hablado sin venir a cuento en el aeropuerto, el autobús, el metro, la bicicleta y andando por la calle. Esta última fueron unos policías que estaban junto a una chica latinoamericana, yo buscaba una calle y ellos detectaron que necesitaba ayuda. Uno de ellos me preguntó que por qué iba allí y que de dónde venía, todo muy educadamente. Cuando le dije que era española dijo un: “Ahhh! Spain!” así como alegremente (me hubiera hecho gracia que le hubiera seguido un “flamenco, gitana, Antonio Banderas”, pero no sucedió). Después de darme las indicaciones pertinentes, me dijo si les podía ayudar a entender qué necesitaba la chica esta que se encontraba hablando por móvil y no sabía inglés. Ahí fui yo, A AYUDAR A LA AUTORIDAD. Mantuvimos una conversación de 3 minutos de las que sólo entendí que estaba buscando algo que no adiviné si era persona, animal o cosa. No sé el motivo de no entendernos: si era porque yo soy nueva en la ciudad, si era porque he perdido la capacidad de entender español o si era porque estaba borracha -ella-. El caso que yo, con cara de alucinada por no lograr entenderla, les dije a los policías pues eso, que no entendía qué buscaba, entonces el policía que me ayudó me miró seriamente y me dijo: “¡Ah! normal, si es que tú eres de España y ella es de Sudamérica y habláis dialectos diferentes”. ¡Toma reflexión chula que se marcó el colega! Y se quedó tan pancho. Iba a tratar de explicarlo pero el otro policía también parecía conforme con la reflexión así que desde mi yo-reflexivo-que-no-quiere-meterse-en-problemas decidí no llevarle la contraria y dirigirme al lugar que estaba buscando no sin antes darles las gracias.

La reflexión que hago hoy es:

“Estados Unidos también nos abre las puertas a las personas con nombre de narcotraficante y apellido de disidente cubano, pero nos las abre dos horas después que al resto”