The Comeback o La Becaria Emitiendo en Directo desde “los States” II

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¡La becaria ha vuelto! Y por partida doble: no sólo vuelvo a escribir un post (que desde los Oscars no pasaba por aquí) sino que además os escribo desde Boston < Massachusetts < Estados Unidos de América < la Tierra. Ciertamente, debo un par de entradas (off-topic) previas a este hilo que comienzo ahora, pero bueno, esta amenaza se consumará más adelante.

Una vez más, y ya van 3 seguidas -‘third year in a row, que decimos los americanos -, he engañado a un montón de gente y me he plantado de nuevo en USA. Y además, en la misma ciudad que hace dos años. Lo único que he cambiado es la universidad (por aquello de que no fuera todo igual – y porque siempre es más fácil engañar a gente nueva, también os lo digo -): en 2014 estuve en MIT y ahora, visito Harvard.

La primera cosa de la que me di cuenta mientras yo misma le daba señas al taxista de cómo ir desde el aeropuerto a mi nueva casa porque se había dejado las gafas y no veía el GPS – y es por esto, que Uber y Lyft y su sistema de rating de conductores en este país es necesario – es que Boston estaba igual que lo dejé – quizá con unas docenas menos de Bancos Santanderes y unas docenas más de boquetes en el asfalto de las calles – . La otra cosa de la que me di cuenta es que si llevas un visado en el que pone Harvard University, la gente es como más agradable – como si fuera yo una persona diferente a si no pusiera eso -. Y es que esta vez, a pesar de ir más morena, no me pararon dos horas de manera totalmente injustificada en la cola de la policía fronteriza al aterrizar. En esta ocasión, y como aprendo de los errores, insistí mucho en que escribieran bien mis dos nombres y tres apellidos a los de la policía fronteriza, que no quería andar de jaleos de nuevo.

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Gente ‘random’ cuando se entera de que están hablando con alguien que está en Harvard

Recuerdo ser pequeña, y no sé porqué – entiéndase que esto es un eufemismo para decir: por la tele -, saber que Harvard era una muy buena universidad. Y además, en una época en la que yo no tenía muy claro cómo era eso de que Reino Unido, Inglaterra, Irlanda y Estados Unidos no fueran nombres para un mismo sitio: ése sitio donde la gente hablaba el idioma de Muzzy – y no vayáis de guais, porque en la mente de una niña que desconoce el imperialismo, que la gente que hable el mismo idioma viva junta tiene todo el sentido del mundo -. 

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Muzzy o la explicación a por qué desde siempre he dicho ‘cookie’ y eso de ‘biscuit’ me parece una pijada (Fuente: BBC América)

La universidad tiene este nombre, porque resulta que hace casi 400 años un señor clérigo (John Harvard) dejó toda su biblioteca y 779 libras en herencia a lo que entonces era una pequeña y casi recién inaugurada universidad de Nueva Inglaterra. Esto me invita a reflexionar sobre lo que son las épocas: a mí ahora mismo me dicen que me van a rendir pleitesía como a John durante tantos años, y les dono las 779 libras sin pensármelo dos veces. Y mi biblioteca entera, eso sí, ya es tarea suya lo que decidan hacer con todos mis libros de alto calado intelectual, entre los que se encuentran: ‘El Psicoanalista‘, ‘La Catedral del Mar‘ – que me lo leí pensando que sería “el Hacendado” de ‘Los Pilares de la Tierra‘ y con menos de la mitad de páginas – y todas las partituras del álbum ‘Palabra de Mujer‘ de Mónica Naranjo – mejor no preguntéis -. 

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La becaria mirando anonadada las hordas de turistas de todo el mundo que pasan a fotografiarse con la estatua del bueno de John

El primer día que fui a recoger mi  carné universitario – una vez más salgo con careto de jetlag – era la semana de bienvenida a los nuevos estudiantes de grado en el campus: un montón de familias enteras venían a acompañar a sus hijos a instalarse y participaban de numerosas actividades organizadas por animadores de la universidad. A los chavales, se les veía contentos pero bastante menos que a los padres: esos padres que descansaban tranquilos sabiendo que llegados a ese punto muy mal lo tenían que hacer sus hijos para que les fuera a faltar nada en el futuro. Estos pensamientos le vendrían al hacer un repaso mental de las carreras de algunas personas que estudiaron  aquí y que han transcendido. Y es que, que Estados Unidos es el país de las oportunidades puede comprobarse al echar un rápido vistazo a la lista de gente que ha estudiado algo en Harvard: Barack Obama, Mark Zuckerberg, Bill Gates, Natalie Portman, Hilary Duff y yo.

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¡Uuuuyyy! Casi…aciertan con mi nombre

Sé que os encanta que me pasen cosas del tipo: meter la pata, no entender situaciones y/o encuentros varios con las fuerzas del orden ya sea por la calle, ya sea en aeropuertos. Siento comunicaros que soy ya muy ‘cosmopolita’ y paso bastante desapercibida entre la sociedad americana – me sigue encantando hacerme la sorprendida cuando alguien me habla directamente en castellano diciéndoles: “pero, ¿y cómo sabes que hablo español?” y así…Aunque empiezo a sospechar que esta broma sólo me hace gracia a mí -. La buena noticia, es que ahora mismo en Estados Unidos “están pasando cosas” como dice Guillermo Fésser. Y es que me va a pillar aquí todo el final del proceso electoral americanoy al parecer, otra vez el “refinitivo” final del proceso electoral español -. ¿Que por qué eso es una buena noticia? Pues ahora mismo no sé, pero oye, igual sale alguna historia entretenida de eso para que cuente aquí.

Reflexión de Hoy:

Pero, ¿qué hago yo aquí?

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Buscando Gingers o Desmontando a los Escoceses

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Hola a todos.

Os sigo escribiendo desde el país con dos estaciones: Invierno y Junio (siento el chiste malo, pero es una reproducción exacta del que usan aquí).

Os he de confesar, que desde siempre me ha alucinado mucho la evolución. O sea, que se den las circunstancias de que en el mismo momento se junten una serie de elementos y de ahí, se creen unos bichos en el agua y luego haya unos mamíferos y luego haya unos monos y luego nosotros y luego resulte que no contentos con eso, unos seamos negros, otros con ojos azules y otros pelirrojos. Siendo esto así, una de las cosas que tenía yo mucho en la cabeza (bueno, y porque vi ‘Brave’ en su día) es que Escocia, es la primera nación del mundo en población de pelirrojos. Ser redhead o gingercomo dicen aquí– es genéticamente complicado, pero ya rizar el rizo es ser pelirrojo con ojos azules, dicen que esta es la combinación más rara del mundo… ¡Y AQUÍ LOS HAY! (se comenta por ahí, que no los he visto aún).

Mapa de incidencia de pelirrojos en el mundo.

Distribución de pelirrojos en el mundo

Pues con todos estos datos absurdos me planté yo aquí en Escocia. Este año decidí pagar un poco más por la habitación pero no arriesgarme a compartir con chinos (“¡un beso a todos los chinos limpitos del mundo!, a ver si nos conocemos que de momento, no he tenido el placer”). Así que, tengo dos compañeros de piso: un portugués y un escocés.

Al pobre portugués ya le han caído varios comentarios de británicos haciendo referencia a Portugal como si de una provincia de España se tratara (los británicos, en general, no están muy puestos en países que no forman parte de la Commonwealth).

En lo referente al escocés, se dio la maravillosa circunstancia de que fue al primero que vi cuando crucé el umbral de la puerta de mi nueva casa. Y claro, pensé para mí: “¡Buah! acabo de llegar y ya conozco a un pelirrojo, a esta maravilla de las casualidades“. En cuanto tuve oportunidad, hice referencia a esto varias veces con él mismo y le hablé, de la gracia que me hace conocer a pelirrojos en la misma tierra donde se “inventaron” los pelirrojos. El chaval no me decía nada y me cambiaba de tema. En fin, que después de 4 días, mi propio compi me dijo: “mira, que yo no soy ginger. Soy rubio. Y además, que no me gusta que me digan pelirrojo…porque soy rubio”. Debió ver la decepción en mi cara y me explicó que en estas latitudes hacen muchas bromas de gingers todo el rato y que él no se puede permitir ser pelirrojo, que lleva mucho años ya metiéndose con ellos.

Y esto es lo que se mandan en los grupos de WhatsApp escoceses

Muestra de lo que puede verse a diario en los grupos de WhatsApp escoceses.

Pues después de esta primera decepción y de tratar de entender en qué momento perdí la capacidad de distinguir colores de pelo, apareció el siguiente pelirrojo, amigo de mi compañero de piso. El cual, por supuesto, negó que fuera pelirrojo. La explicación que daba es que él tiene la barba pelirroja pero es “rubio” de pelo –rubio anaranjado, añado yo-, lo cual –por lo visto aquí– convalida a rubio. Claro, yo le pregunté que la frontera esta de cuándo uno es pelirrojo o rubio es un poco difusa (bueno, vale. Igual no fue así la pregunta, que la hice en inglés) y me dijo que la clave es que tus padres sean pelirrojos. Pero vamos, que con saber si los padres lo son o no estamos en las mismas.

Otro dato absurdo que os voy a dar sobre Glasgow, es que es conocida por tener la esperanza de vida más corta de todo Reino Unido. Y, a ver, no nos engañemos: no es por tener los niveles de polen muy altos en primavera. Aquí el alcoholismo es un súper problema. Se beben pintas sin pestañear y muchas seguidas sin ir al baño – lo que también nos permitiría hablar sobre la capacidad de su vejiga, equiparable al fondo del bolso de Mary Poppins-. Porque ya no es que sea cerveza, es que si bebieran la misma cantidad de agua tendrían que ir igual al baño, digo yo.

Pero, la parte buena es que son autoconscientes y este mes de octubre comienza lo que llaman: ‘October Sober‘. Es una especie de 12 meses, 12 causas que anuncian continuamente en la televisión. Consiste en que, por lo menos, pasen un mes al año sin beber alcohol. Forman una comunidad, hay donaciones y, de vez en cuando, se llaman entre ellos ‘héroes’ por permanecer sobrios.

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La lista de beneficios que plantean por estar sobrio, no tiene desperdicio

Tras el primer rechazo que me produjo esta situación y tras “disfrutar” del final del verano aquí entendí que, oye, si beber tanto alcohol les permite ir en manga corta a 15 ºC (ó 59 ºF) por la calle, pues igual vivir notando menos frío y morir jóvenes les compensa.

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Esta es la bebida sin alcohol preferida de los escoceses. Mirando los ingredientes os confirmo que mejor que tomaran Whisky

Finalmente, y volviendo al tema de la evolución. Por mucho que se metan con ellos, los pelirrojos son la consecuencia de vivir en un lugar tan septentrional: ¡son capaces de generar su propia vitamina D sin necesidad de que les dé el sol! (que es algo que, ahora mismo, envidio terriblemente). Y, la prueba definitiva de esta súper adaptación es que, si no fuera así, ¿de qué iba a ser Chuck Norris pelirrojo?, ¿eh?. ¿DE QUÉ?.

Reflexión del día:

No es pelirrojo todo lo que reluce

Recomenzando o Una Irish Traveller en Escocia

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Halò!!! (Que quiere decir ‘Hola’ en gaélico)

Os escribo desde el resquemor que me produce saber que tengo retenidas entradas del blog sin publicar única y exclusivamente porque, no nos engañemos, lo que os gusta es que me manden por ahí y os cuente qué problemas he tenido. Y si no, ¿de qué? ¡Ayyyy cuánta maldad albergáis!

En cualquier caso, estáis de enhorabuena: Acabo de empezar una nueva estancia por 4 meses. También os digo que no esperéis grandes problemas porque ¡ojo!, me estoy haciendo una cosmopolita “de cuidao” y ya estoy muy avispada todo el rato como para tener descuidos.

Os sitúo: Estoy en Glasgow < Escocia < Reino Unido < La Tierra. A diferencia del año pasado, esta vez sí había tenido la oportunidad de visitar el país antes e incluso la ciudad. Y descubrí dos cosas:

  1. Esto no son los Estados Unidos de América. (Que, a ver, ya lo sabía de antes. Pero ahora con más fuerza)

2. Que, efectivamente, no parecen tener mucho que ver los escoceses y los ingleses, menos por lo de que comparten reina. (Pero, no nos engañemos, es la misma reina que la de los australianos, los canadienses, los neozelandeses e incluso de Rihanna -que es originaria de Barbados- y estos, entre ellos, no tienen nada que ver. Así que… bueno, ciertamente este no es un dato que aporte mucho)

QueenOlympics

La Reina muestra su desagrado durante los JJOO de Londres porque ya “sólo” le quedan estos países: http://thecommonwealth.org/member-countries

Una de las principales diferencias en cuanto a la preparación de la estancia este año, es que no tuve que hacerme pasaporte y pedir un visado específico (porque el año pasado estos escoceses dijeron que, de momento, no se iban de Reino Unido) y gracias, NO me hubiera gustado volver a hacer todo eso. Así que aquí aparecí yo divinamente con mi DNI español en una mano y la Virgen del Rocío en la otra un papel que me han dado en la Tesorería de la Seguridad Social española en la otra (diciendo que, durante 3 meses -renovable- está tó pagao).

Por otro lado, el proceso para formar parte de la Universidad de Glasgow ha sido harto más fácil que para ir al MIT. Pero, me gustaría desde aquí hacer un llamamiento a la ONU, a Obama, a Isabel II, a Manuela Carmena o a quién corresponda: ¡¡Por una ESTANDARIZACIÓN de las razas YA!! (podéis ir abriendo un change.org) –A ver si con el ejercicio alguien se da cuenta que es una bobada, las quitamos y punto-. En cualquier caso, resulta que no es lo mismo las razas para un británico que las razas para un estadounidense. Me remito a la siguiente imagen:

A la izquierda, las razas del cuestionario del año pasado estadounidense. A la derecha, las del cuestionario británico de este año. La raza de este año elegida por la becaria fue: “Gipsy, Traveller or Irish Traveller. Guay, ¿eh?

A continuación, me preguntaron que qué religion profesaba y luego, me preguntaron inclinación sexual, si me sentía identificada con el sexo que se eligió para mí cuando nací y si ése sexo coincide con el que ahora tengo… Vamos, no voy a detallar las respuestas elegidas pero sólo espero que este cuestionario no se lo lea nadie porque como de verdad se lo miren deben estar esperando a una persona un tanto peculiar bajo mi nombre… Mi nombre de 5 palabras. Ése que siempre lía algo. De momento esta vez, sólo ha conseguido volver loco al sistema que genera automáticamente las cuentas de correo electrónico. Como consecuencia, mi dirección de email es un código alfanumérico aleatorio –Súper bien-.

Alguno podréis decir eso de: “¡Mira qué valiente con los británicos, esto no se lo hacía a los estadounidenses!“, pues ahí tenéis razón. Porque que los estadounidenses me hubieran echado del país me habría partido el corazón, pero que me echen los británicos pues mira… me da lo mismo. Me vuelvo a España y me da el sol.

Y es que el tiempo es también un tema muy fuerte. Sospecharéis que en Escocia hay “tiempo inestable“, como dicen los meteorólogos. Pues os lo confirmo de primera mano. ¿Sabéis lo del tiempo en Santiago de Compostela? Pues UNA MIERDA comparado con esto. En mi larga experiencia de… diez días completos aquí, os puedo decir que ha llovido todos los días. Luego ya puede ser que pare o no. El pasado domingo, se alinearon los planetas e hizo sol unas horas. Cada día desde entonces he escuchado a alguien hacer referencias del tipo: “pues el domingo hizo bueno” -lo cual implica que el resto de días el sol ni se asomó-. Y es aquí donde entra hacer amigos que te entiendan. En este caso, me dedico a criticar junto a un italiano el tiempo que hace como si de un mini-grupo de autoayuda se tratase.

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Reacciones La Mañana que hizo sol en mi piso de Glasgow: a la izquierda la becaria, a la derecha el escocés (Dramatización)

Una cosa que me ha enseñado la vida (he usado esta frase para pasar de 3 a 7 en la escala “Lola” del dramatismo) es que nosotros los sur-europeos NO estamos preparados para que haga frío en verano. Han pasado ya años desde mi experiencia de un Julio en Copenhague  y lo que retumba con más fuerza dentro de mí es que perdí un mes de verano de mi vida. Y es lo que me pasa aquí. Resumen esquemático:

Agosto. Oficina cualquiera de una Universidad de Escocia. 9 personas: 4 en manga corta, 2 en manga larga, 2 en sudadera, 1 persona con sudadera, cazadora y un pañuelo al cuello. Adivinad quién de esas 9 personas es la becaria.

Reflexión del Día:

“Obviamente, los británicos cuando quieren sol viajan a España”

El Asentamiento o La Importancia de Llamarse Becaria

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Antes de meterme en faena, quería hacer un inciso: como ya sabéis, la becaria (o sea, yo) dejé bastante preocupada a la actual Reina española con el tema de no encontrar alojamiento en Boston. Por primera vez en la historia (de mi vida), los monarcas han patrocinado en primera página las ferias de mi pueblo, y también os habréis enterado de que los Reyes han visitado recientemente Estados Unidos…¿casualidad? ¡Ahhhhhhhí lo dejo! No estoy autorizada para dar más detalles.

Pues así resumiendo desde que no escribo: he conocido a un montón de gente nueva y he tenido más trato del que hubiera deseado con la policía fronteriza.

Empiezo por el final: resulta que yo, desde siempre, tengo un nombre que consta de -al menos- 2 palabras y un apellido que consta de 3 palabras. Esto es “muy loco” en este país. Son varias las veces que he explicado aquí cómo es posible este fenómeno, la última hace un rato a la administrativo de mi supervisora que me ha confesado que durante los primeros días de trámites ella creía que preparaba el visado a dos personas diferentes. Hubiera estado gracioso. El caso es que, después de meses de lucha explicando que NO tengo ‘middle name‘ de esos, y que mi apellido SÍ es todo ese que escribo en letra pequeñita en los huecos escasos que dejan, cuando ya tocaba con la punta de los dedos mi último reto: la tarjeta identificativa de la universidad, me dicen que no les consta mi número de la I-94 form.

Matias

Y la Becaria dijo: “Pero esto de la I-94… ¿qué es lo que es?

Después de unos momentos de confusión, a los que siguió un poco de histeria que finalmente logré canalizar para centrarme en la resolución del problema, me dijeron que los “temas estos” los llevaba la policía fronteriza, que les llamara. Y otra crisis, bueno, la misma pero desde el principio: Que si cómo les llamo, que si no me van a entender, o peor, me van a entender pero yo a ellos no, que si por qué a mí, qué injusta la vida, bla bla… en fin… lo típico en estos casos. Finalmente, a la tercera llamada me vinieron a decir que es que esas cosas las tenía que arreglar en persona, así que tenía que ir al aeropuerto. Y allí que fui y comentar que, si volviera a ir otra vez hoy tendría en cuenta varias cosas: primera, llevar suelto para el billete y así no tener que buscar en medio de la nada alguna tienda; segunda, intentar bajarme en el trayecto circular al aeropuerto la primera vez y no esperar a dar una segunda vuelta (sí amigos, me ocurrió, muestra de que siempre las cosas pueden ir a peor).

Teniente Hooks de la policía fronteriza: "Ná, que nos hemos equivocao un poco con los apellidos. Perdona, chata"

Agente Hooks de la policía fronteriza en el aeropuerto: “Ná, que nos hemos equivocao un poco con los apellidos. Perdona, chata

Y esperé, me lo arreglaron, volví a la primera y se lo conté a mis nuevos amigos de mi casa. Y me encantaría deciros el nombre de todos pero lamentablemente, sólo sé algunos y es que mi memoria con los nombres es muy mala y algo que no ayuda en absoluto es no saber cómo se escriben. Ellos vienen, y te dicen: “Me llamo… Fulanito” y ese ‘Fulanito’ a ver cómo sabes tú cómo se escribe y luego a ver cómo lo repites al día siguiente cuando tengas que saludarlo… Resumiendo, que necesito apoyos para entender los nombres y por eso suelo usar a gente famosa, que es algo que ellos no ven muy claro pero a mí me funciona. Hasta el momento conozco: a “un Peter Pan“; a “un Jeremy Irons“; a “una Joan Collins” (bueno, esto no es del todo verdad porque ella es china, pero responde a Joan);  “un Joaquin Phoenix” (que es también de China y sospecho que tampoco es su nombre, pero funciona); a “una Lauren Bacall” y; a la que fue más difícil sin duda, “una Erin Brokovich” (que por más que le insistí no era Irene, aquí os dejo la pronunciación).

Yo también solía ser víctima de estos malentendidos con los nombres, porque se ve que cuando me pongo a intentar hablar en inglés durante un rato relajo la lengua en plan acento-de-Julio-Iglesias y me suelen entender cosas que no son, del estilo de “Laura” o “Lora”. Debido a esto decidí seguir un protocolo cuando digo mi nombre a gente que no es hispanohablante:

Yo me presento y digo: “¡Hola! Soy Lola” Si veo que dudan, les digo: “Sí, como la canción de ‘The Kinks’” y la tarareo un poco (este truco lo aprendí en Inglaterra y es útil). Si veo que no funciona, porque no se saben la canción, entonces ya cojo la artillería pesada y dejo salir un poco más mi entusiasmo yankee y digo: “Sí, Lola, sí, como en la canción que canta Rachel de ‘Friends’ en la boda de su ex-prometido“:

Y si veo que esto tampoco le suena, ya me miran raro y entonces digo: “Sí, Lola: L-O-L-A“.

Podréis pensar que mejor empezar deletreando, pero es que el hacerlo en este orden es útil porque además me sirve para clasificar a las personas: Los que reconocen mi nombre con la primera afirmación son normales-guays, los que lo reconocen con la segunda son súper-guays y los últimos son unos tristes.

Mi reflexión de hoy es:

“Si no tienes latifundios, estás emparentado con la aristocracia o eres jinete (esta última es acumulable al resto), piénsate bien si te compensa lo de tener tantos apellidos”

¿Cuánto Invertir en Tu Propia Formación?

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Resulta que aquí la que escribe, se marcha de estancia pre-doctoral en 15 días. A Boston, la segunda ciudad más cara de los Estados Unidos de América (sólo superada por San Francisco). No me imagino a nadie con más ganas de visitar ése país que yo (bueno, tampoco he hecho una amplia encuesta a este respecto). El Ministerio de Economía y Competitividad, que siempre se muestran harto “majos”, me ha dado una ayuda. Una ayuda que me pareció generosa, y que, al empaparme del nivel de vida y del coste de la habitación en piso compartido que buscaba, así como las tasas que imponía la universidad de destino, se me tornó corta.

La búsqueda de una habitación en la ciudad ha sido una tarea ardua, que ha terminado por acabar con mi paciencia de persona-que-busca-el-mejor-precio (también podéis llamarme ahorrativa o agarrá) y finalmente he accedido a pagar lo que fuera por tener una cama, viendo que el tiempo se me echaba encima. Finalmente, esta semana hice el primer pago. La interpretación que hago de estos altísimos precios es simple: mucha más demanda que oferta de habitaciones en una ciudad llena de estudiantes de curso entero (con más probabilidad de encontrar alojamiento) y estudiantes de corto período que asisten a alguna de su inmensa oferta de universidades o de hospitales universitarios, así como una gran experiencia en la especulación con los precios por parte de los propietarios.

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En mi desesperación pedí ayuda a la Realeza: – BECARIA: “¿No conocerás a alguien en Boston que me deje una habitación?” – LETIZIA: “No, no conozco a nadie en todo Massachusetts” 

A unos días de mi partida, intento retomar la ilusión con la que me encontré el día que me dijeron que iría hasta allá tres meses, porque en este largo camino preparatorio, en ocasiones, he llegado incluso a enfadar. Yo sé que esta es una tremenda oportunidad, que más allá de lo que pueda o no aprender en el grupo de investigación al que voy, es una experiencia única que me va a enseñar muchas cosas posiblemente más valiosas, y que además, con la tremenda “papelitis” que enferma a esta sociedad en la que vivimos especialmente en España, me va a aportar lo que quieren ver. Pero, por otro lado, yo me pregunto si está justificado el después de tantos años pagando una formación, después de recibir una beca con un sueldo que lleva siendo el mismo desde su creación hace más de diez años y que, como “compensación” te ofrecen este tipo de estancias, etc. ¿cuánto es lícito pagar “de más” por tu trabajo que, como toda experiencia, te formará?

Mi situación ahora mismo es muy buena porque he tenido mucha suerte, no dejo de pensar en que soy en cierto modo privilegiada, pero creo que esto es algo que no justifica lo anterior. Vivimos en un  mundo muy competitivo, pero a veces dudo de si esta competitividad es totalmente “real” o es algo que nos dicen mucho y muchas veces para mantenernos entretenidos y calmados ante el hecho de injusticias en el sistema laboral. Yo quiero que en ningún momento se me olvide que me formo porque quiero ser mejor en lo que hago y eso me hace feliz, no porque tengo que ser mejor que “el de al lado” para que no haya excusas si no encuentro un empleo.  Mmm… igual aquí al final me he liado un poco más de la cuenta, ¿no?

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¿Un mundo muy competitivo?

Y ya sabéis chicos: ¡a formarse mucho! que es que está esto muy competitivo y seguro que luego encontramos un empleo en el que ponemos en práctica todas nuestras habilidades caras.