The Comeback o La Becaria Emitiendo en Directo desde “los States” II

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¡La becaria ha vuelto! Y por partida doble: no sólo vuelvo a escribir un post (que desde los Oscars no pasaba por aquí) sino que además os escribo desde Boston < Massachusetts < Estados Unidos de América < la Tierra. Ciertamente, debo un par de entradas (off-topic) previas a este hilo que comienzo ahora, pero bueno, esta amenaza se consumará más adelante.

Una vez más, y ya van 3 seguidas -‘third year in a row, que decimos los americanos -, he engañado a un montón de gente y me he plantado de nuevo en USA. Y además, en la misma ciudad que hace dos años. Lo único que he cambiado es la universidad (por aquello de que no fuera todo igual – y porque siempre es más fácil engañar a gente nueva, también os lo digo -): en 2014 estuve en MIT y ahora, visito Harvard.

La primera cosa de la que me di cuenta mientras yo misma le daba señas al taxista de cómo ir desde el aeropuerto a mi nueva casa porque se había dejado las gafas y no veía el GPS – y es por esto, que Uber y Lyft y su sistema de rating de conductores en este país es necesario – es que Boston estaba igual que lo dejé – quizá con unas docenas menos de Bancos Santanderes y unas docenas más de boquetes en el asfalto de las calles – . La otra cosa de la que me di cuenta es que si llevas un visado en el que pone Harvard University, la gente es como más agradable – como si fuera yo una persona diferente a si no pusiera eso -. Y es que esta vez, a pesar de ir más morena, no me pararon dos horas de manera totalmente injustificada en la cola de la policía fronteriza al aterrizar. En esta ocasión, y como aprendo de los errores, insistí mucho en que escribieran bien mis dos nombres y tres apellidos a los de la policía fronteriza, que no quería andar de jaleos de nuevo.

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Gente ‘random’ cuando se entera de que están hablando con alguien que está en Harvard

Recuerdo ser pequeña, y no sé porqué – entiéndase que esto es un eufemismo para decir: por la tele -, saber que Harvard era una muy buena universidad. Y además, en una época en la que yo no tenía muy claro cómo era eso de que Reino Unido, Inglaterra, Irlanda y Estados Unidos no fueran nombres para un mismo sitio: ése sitio donde la gente hablaba el idioma de Muzzy – y no vayáis de guais, porque en la mente de una niña que desconoce el imperialismo, que la gente que hable el mismo idioma viva junta tiene todo el sentido del mundo -. 

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Muzzy o la explicación a por qué desde siempre he dicho ‘cookie’ y eso de ‘biscuit’ me parece una pijada (Fuente: BBC América)

La universidad tiene este nombre, porque resulta que hace casi 400 años un señor clérigo (John Harvard) dejó toda su biblioteca y 779 libras en herencia a lo que entonces era una pequeña y casi recién inaugurada universidad de Nueva Inglaterra. Esto me invita a reflexionar sobre lo que son las épocas: a mí ahora mismo me dicen que me van a rendir pleitesía como a John durante tantos años, y les dono las 779 libras sin pensármelo dos veces. Y mi biblioteca entera, eso sí, ya es tarea suya lo que decidan hacer con todos mis libros de alto calado intelectual, entre los que se encuentran: ‘El Psicoanalista‘, ‘La Catedral del Mar‘ – que me lo leí pensando que sería “el Hacendado” de ‘Los Pilares de la Tierra‘ y con menos de la mitad de páginas – y todas las partituras del álbum ‘Palabra de Mujer‘ de Mónica Naranjo – mejor no preguntéis -. 

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La becaria mirando anonadada las hordas de turistas de todo el mundo que pasan a fotografiarse con la estatua del bueno de John

El primer día que fui a recoger mi  carné universitario – una vez más salgo con careto de jetlag – era la semana de bienvenida a los nuevos estudiantes de grado en el campus: un montón de familias enteras venían a acompañar a sus hijos a instalarse y participaban de numerosas actividades organizadas por animadores de la universidad. A los chavales, se les veía contentos pero bastante menos que a los padres: esos padres que descansaban tranquilos sabiendo que llegados a ese punto muy mal lo tenían que hacer sus hijos para que les fuera a faltar nada en el futuro. Estos pensamientos le vendrían al hacer un repaso mental de las carreras de algunas personas que estudiaron  aquí y que han transcendido. Y es que, que Estados Unidos es el país de las oportunidades puede comprobarse al echar un rápido vistazo a la lista de gente que ha estudiado algo en Harvard: Barack Obama, Mark Zuckerberg, Bill Gates, Natalie Portman, Hilary Duff y yo.

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¡Uuuuyyy! Casi…aciertan con mi nombre

Sé que os encanta que me pasen cosas del tipo: meter la pata, no entender situaciones y/o encuentros varios con las fuerzas del orden ya sea por la calle, ya sea en aeropuertos. Siento comunicaros que soy ya muy ‘cosmopolita’ y paso bastante desapercibida entre la sociedad americana – me sigue encantando hacerme la sorprendida cuando alguien me habla directamente en castellano diciéndoles: “pero, ¿y cómo sabes que hablo español?” y así…Aunque empiezo a sospechar que esta broma sólo me hace gracia a mí -. La buena noticia, es que ahora mismo en Estados Unidos “están pasando cosas” como dice Guillermo Fésser. Y es que me va a pillar aquí todo el final del proceso electoral americanoy al parecer, otra vez el “refinitivo” final del proceso electoral español -. ¿Que por qué eso es una buena noticia? Pues ahora mismo no sé, pero oye, igual sale alguna historia entretenida de eso para que cuente aquí.

Reflexión de Hoy:

Pero, ¿qué hago yo aquí?

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Balance Escocés o Farewell

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Me había propuesto hacer una entrada por cada mes en Escocia y ya me he saltado una, he estado muy liada quejándome del tiempo todo el rato en lugar de escribir… ¡Casi!

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Escenificación de un día cualquiera en Glasgow (Fuente: Mary Poppins) 

Estoy en el aeropuerto de Edimburgo a punto de volver a España y voy a aprovechar este momento para hacer balance de mi estancia en este país TAN al norte. Eso, y que estoy relajada porque ha sido Navidad hace un rato cuando EasyJet me ha facturado gratis una maleta más, sospecho que por la cara de disgusto que he puesto cuando me han dicho el retraso que llevaba el vuelo -En realidad, ya antes de salir de casa Google me había avisado de esto, pero había que poner un poquito de drama al asunto -.

Pues ahí voy:

Lo que NO echaré de menos de Escocia:

  • La lluvia con viento: porque la lluvia todo el rato, es mal. Pero la lluvia con viento es implacable, no hay manera de no mojarse: llueve de arriba, de un lado, del otro…
  • A mi bici. He tenido que volver al freno original de las bicis: las zapatillas del conductor.
  • A los precios.
  • Al frío que hace en todos lados pero particularmente en mi habitación.
  • A que muchas veces ni se haga de día.
  • A que no haya sol.
  • Al chaval chino que se sienta detrás mío en la universidad y que nos deleita con todo tipo de sonidos: eructos, chascar de dedos, ruidos rumiantes y pedos. No me malinterpretéis, es que estoy preocupada por su sistema digestivo.
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Yo me siento en la silla esa marrón que se ve al fondo… Y NO me pierdo nada

  • A la gente que no es capaz de seguir una línea, más o menos recta, en la piscina de la universidad e invaden todo el rato tu espacio.
  • A las bolas de pelos gigantes que pasean por el fondo de la piscina de la universidad.
  • Cuando me cruzo con alguien por la calle o por el metro o por cualquier sitio y no sé a qué lado echarme si a izquierda o a derecha – que estos no son nada consistentes con lo de conducir por la izquierda-.
  • Que me pregunten todo el rato mi edad pero, y digo yo: ¿qué os importa, cansinos?
  • Que me pregunten todo el rato por mi nombre y mis apellidos. Estoy a muy poquito de empezar a inventarme una historia alternativa implicando a caballeros Templarios, a Lola Flores, la Virgen del Rocío y al Chuli, el Pai y el Cabra. Y si no, ¡al tiempo!.
  • A que no gane nada la selección en ningún deporte… menos en tenis.

Lo que SÍ echaré de menos de Escocia:

  • Al bedel de la universidad que me vacila constantemente. Reconozco que el tipo es ingenioso, incluso cuando no entiendo más de un 60% de lo que me dice en glaswegian.
  • Las asiáticas de bañadores imposibles que vienen a la piscina a planear pasos para un futuro grupo pop. Me molestan cuando nado, pero les he cogido cariño.
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NO exagero nada cuando os digo que llevan estos vestiditos pero para bañarse en la piscina

  • A los que venden patatas fritas con queso y salsa de ajo debajo de mi casa y que, por más que voy, cuando ya creo que tengo la situación bajo control, siempre me hacen alguna pregunta rara que no entiendo.
  • A mis compañeros de piso.
  • A mis compañeros de balonmano.
  • A mi mejor amigo “el cajero del Lidl” que siempre vela por mi bienestar y si ve que el bacon tiene color raro aún estando en fecha o que los tomates no cumplen sus requisitos de calidad, me invita a ir a por otros y hace esperar a toda la cola hasta que vuelvo.
  • A que se crean que tengo mucha menos edad de la que tengo.
  • A que me pregunten por el origen de mi pelo como si fuese paseando a una mascota.
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Vosotros aquí veis una persona. Yo veo una simbiosis: humano + pelo

  • Las Highlands.
  • A que los pistachos sean baratos en comparación con… casi todo lo demás.
  • A los 3452 diferentes sabores de patatas fritas… que, por supuesto, no he probado porque son veneno para mi cuerpo serrano.
  • Los chorrocientos parques con agua ‘everywhere’. Y es que, ¡cómo se nota que soy de interior!
  • A los pelirrojos. Especialmente a los que niegan que lo son.
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¡Angelicos!

  • A mi vecino el de abajo obsesionado con hablarme del Valencia C.F. de “El Piojo” López, Mendieta, Kily, Gerard y Farinós. ¡Vamos!, ni que hubieran ganado una Champions League 3-0 en el Stade de France alguna vez.
  • A contestar a algo diciendo: “I, aye, I, aye” en bucle.
  • A enfrascarme en discusiones, como fan del Celtic F.C. que soy, con seguidores del Glasgow Rangers en cualquier sitio y acabar diciendo con acentazo español: ‘fucking protestants!’ 
  • A mi juego mental inventado cuyo objetivo es tratar de identificar británicas con una Spice Girl. 
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Dentro de TI hay una Spice Girl. Si lo deseas… ¡Brillará! (Fuente: Bertín Osborne)

Reflexión de hoy:

Escocia es muy bonita y los escoceses son guays, pero si vienen de vacaciones a España será por algo.

Buscando Gingers o Desmontando a los Escoceses

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Hola a todos.

Os sigo escribiendo desde el país con dos estaciones: Invierno y Junio (siento el chiste malo, pero es una reproducción exacta del que usan aquí).

Os he de confesar, que desde siempre me ha alucinado mucho la evolución. O sea, que se den las circunstancias de que en el mismo momento se junten una serie de elementos y de ahí, se creen unos bichos en el agua y luego haya unos mamíferos y luego haya unos monos y luego nosotros y luego resulte que no contentos con eso, unos seamos negros, otros con ojos azules y otros pelirrojos. Siendo esto así, una de las cosas que tenía yo mucho en la cabeza (bueno, y porque vi ‘Brave’ en su día) es que Escocia, es la primera nación del mundo en población de pelirrojos. Ser redhead o gingercomo dicen aquí– es genéticamente complicado, pero ya rizar el rizo es ser pelirrojo con ojos azules, dicen que esta es la combinación más rara del mundo… ¡Y AQUÍ LOS HAY! (se comenta por ahí, que no los he visto aún).

Mapa de incidencia de pelirrojos en el mundo.

Distribución de pelirrojos en el mundo

Pues con todos estos datos absurdos me planté yo aquí en Escocia. Este año decidí pagar un poco más por la habitación pero no arriesgarme a compartir con chinos (“¡un beso a todos los chinos limpitos del mundo!, a ver si nos conocemos que de momento, no he tenido el placer”). Así que, tengo dos compañeros de piso: un portugués y un escocés.

Al pobre portugués ya le han caído varios comentarios de británicos haciendo referencia a Portugal como si de una provincia de España se tratara (los británicos, en general, no están muy puestos en países que no forman parte de la Commonwealth).

En lo referente al escocés, se dio la maravillosa circunstancia de que fue al primero que vi cuando crucé el umbral de la puerta de mi nueva casa. Y claro, pensé para mí: “¡Buah! acabo de llegar y ya conozco a un pelirrojo, a esta maravilla de las casualidades“. En cuanto tuve oportunidad, hice referencia a esto varias veces con él mismo y le hablé, de la gracia que me hace conocer a pelirrojos en la misma tierra donde se “inventaron” los pelirrojos. El chaval no me decía nada y me cambiaba de tema. En fin, que después de 4 días, mi propio compi me dijo: “mira, que yo no soy ginger. Soy rubio. Y además, que no me gusta que me digan pelirrojo…porque soy rubio”. Debió ver la decepción en mi cara y me explicó que en estas latitudes hacen muchas bromas de gingers todo el rato y que él no se puede permitir ser pelirrojo, que lleva mucho años ya metiéndose con ellos.

Y esto es lo que se mandan en los grupos de WhatsApp escoceses

Muestra de lo que puede verse a diario en los grupos de WhatsApp escoceses.

Pues después de esta primera decepción y de tratar de entender en qué momento perdí la capacidad de distinguir colores de pelo, apareció el siguiente pelirrojo, amigo de mi compañero de piso. El cual, por supuesto, negó que fuera pelirrojo. La explicación que daba es que él tiene la barba pelirroja pero es “rubio” de pelo –rubio anaranjado, añado yo-, lo cual –por lo visto aquí– convalida a rubio. Claro, yo le pregunté que la frontera esta de cuándo uno es pelirrojo o rubio es un poco difusa (bueno, vale. Igual no fue así la pregunta, que la hice en inglés) y me dijo que la clave es que tus padres sean pelirrojos. Pero vamos, que con saber si los padres lo son o no estamos en las mismas.

Otro dato absurdo que os voy a dar sobre Glasgow, es que es conocida por tener la esperanza de vida más corta de todo Reino Unido. Y, a ver, no nos engañemos: no es por tener los niveles de polen muy altos en primavera. Aquí el alcoholismo es un súper problema. Se beben pintas sin pestañear y muchas seguidas sin ir al baño – lo que también nos permitiría hablar sobre la capacidad de su vejiga, equiparable al fondo del bolso de Mary Poppins-. Porque ya no es que sea cerveza, es que si bebieran la misma cantidad de agua tendrían que ir igual al baño, digo yo.

Pero, la parte buena es que son autoconscientes y este mes de octubre comienza lo que llaman: ‘October Sober‘. Es una especie de 12 meses, 12 causas que anuncian continuamente en la televisión. Consiste en que, por lo menos, pasen un mes al año sin beber alcohol. Forman una comunidad, hay donaciones y, de vez en cuando, se llaman entre ellos ‘héroes’ por permanecer sobrios.

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La lista de beneficios que plantean por estar sobrio, no tiene desperdicio

Tras el primer rechazo que me produjo esta situación y tras “disfrutar” del final del verano aquí entendí que, oye, si beber tanto alcohol les permite ir en manga corta a 15 ºC (ó 59 ºF) por la calle, pues igual vivir notando menos frío y morir jóvenes les compensa.

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Esta es la bebida sin alcohol preferida de los escoceses. Mirando los ingredientes os confirmo que mejor que tomaran Whisky

Finalmente, y volviendo al tema de la evolución. Por mucho que se metan con ellos, los pelirrojos son la consecuencia de vivir en un lugar tan septentrional: ¡son capaces de generar su propia vitamina D sin necesidad de que les dé el sol! (que es algo que, ahora mismo, envidio terriblemente). Y, la prueba definitiva de esta súper adaptación es que, si no fuera así, ¿de qué iba a ser Chuck Norris pelirrojo?, ¿eh?. ¿DE QUÉ?.

Reflexión del día:

No es pelirrojo todo lo que reluce

Hacer Amigos o El ‘Thanksgiving’

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A la pregunta: “pero…¿tú a qué has ido a EEUU?“, las respuestas podrían ser varias:

– La protocolaria: “pues a aprender nuevas técnicas interesantes para mi doctorado” – La más esperada: “pues a hacer mucho CV” – La happy-way-of-life: “pues a conocer nuevas culturas que me llenen y alegren el alma” – La que piensa la becaria: “pues a conocer gente y a hacer amigos

¡Y es que es verdad! Lo de ir al laboratorio todos los días no es lo que más mola, lo mejor es sin duda conocer gente. De post anteriores ya sabéis que desde que llegué estoy muy concienciada en que los ‘best friends forever’ no los puedo hacer así de sopetón porque los asusto, y no es plan. Así que desde esta madurez que me embarga y de la que hago gala a ratos cortos e imprevisibles, decidí diseñar una logística para hacer amigos que quiero compartir con vosotros por si a alguien le fuera de ayuda o quisiera completarla:

1. SPORTS BAR: Seguir a tu equipo favorito. A la gente aquí le encanta ir a estos bares a pasar la tarde, así que mis primeros dólares en papel fueron a parar a la Peña Madridista de Boston (Florentino, espero que algún día tengas esto en cuenta y me regales un ‘argo’), donde conocí a un montón de gente. Vale, sí, tenéis razón, no os puedo garantizar que haya una peña del Hércules C.F., en ese caso, os animaría a que os aficionarais al fútbol americano. Da igual que no entendáis cada regla ni que os parezca lento, siempre es un espectáculo y eso es debido a la capacidad que tienen aquí de hacer de algo que parece un mojón algo divertido. Y si no ahí tenéis el béisbol, que ya me diréis a priori qué tipo de deporte divertido puede ser uno cuyo mejor jugador sea un tipo con barriga cervecera… Y, sin embargo, yo me lo pasé estupendamente en el estadio.

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La becaria es “muy fans” de los Broncos de Denver (Colorado): “Go, Broncos, Go!”

2. MEET UP: resulta que tocas la balalaika y estás muy interesado en conocer a gente con esta misma pasión o bien siempre has querido aprender a bailar tango vestido de rojo o, quizá querido lector, lo que más te guste sea practicar el morse (Sí. Ya. Porque es una pena, que se está perdiendo mucho). Entonces… ¡Esto es lo que estabas buscando! Es una página en la que según las aficiones que selecciones en tu perfil, te indica qué grupos pueden interesarte en tu área y, estos grupos, organizan eventos de manera periódica. Os animo a echar un vistazo a la web para que comprobéis por vosotros mismos la rareza de algunos grupos.

3. ESTUDIANTES INTERNACIONALES: por supuesto, si estuviese en ‘un Erasmus’ tooodo sería más fácil, porque al final esto va de que siempre es más sencillo conocer a gente si estáis en una situación parecida. A falta de esto, yo recurro a ir a todo acto que lleva incorporado “Estudiantes Internacionales” en su convocatoria. Y así fue como conocí a mi primer ‘mejor-amigo-en-toda-América’. Primero, os explico en qué consiste esta técnica: por supuesto, en dos días no vas a hacer un súper-mejor-amigo pero, la clave está en reducir el radio de acción de tu amistad hasta que la afirmación que haces sea real, en mi caso, nada más llegar era fácil que cualquier amigo por nuevo que fuera se convirtiera en mi “mejor-amigo-en-toda-América” , así que durante mi reunión de orientación en la universidad conocí sólo a: un doctorando en filosofía con problemas de reacción, un alemán altivo, un británico al que no entendía y un sueco que preguntó a la orientadora si nos daban el visado si nos casábamos con un ciudadano estadounidense (exactamente la misma pregunta que yo planeaba hacer). Así que, mi primer “mejor-amigo-en-toda-América” fue un sueco nuevo en la universidad y en la ciudad, como yo. Hablo en pasado porque al poco tuve que cambiar, que el chico es todo lo simpático que un sueco puede ser, ha hecho incluso bromas (presionado por el hecho de que era mi “mejor-amigo-en-toda-América” y se lo decía todo el rato) pero pronto cayó en las redes del MIT y se le ocurrió que eso de comer le llevaba mucho tiempo y que mejor tomaba sustitutivos alimenticios diluidos en agua para poder trabajar más (a día de hoy tiene problemas estomacales, y está trabajando menos que si comiera como EstáMandao. Y, por si fuera poco, tiene que escucharme a mí de vez en cuando diciéndole que yo tenía razón en mis advertencias). He de reconocer que hacer amigos en esta universidad es algo ciertamente complejo, porque aquí lo que se hace es trabajar, comer y dormir poco (Y algunos ya habéis leído que tampoco comen).

4. HOUSEMATES: Esto amigos, es una lotería. En mi caso, tuve mucha suerte porque vivo con mucha gente y eso, incrementa las posibilidades de éxito. La mayoría de mis compañeros son americanos de diferentes partes. Todos son muy agradables conmigo, pero la parte del ‘What’s going on?’ ya os la sabéis (y si no, la leéis. Que no voy a repetir, HombreYa). A partir de aquí, hay que hacer una selección en busca de nuestro “mejor-amigo-en-toda-América”  y para ello os aconsejo seguir una pauta que suele funcionar: buscar a aquellos que hayan vivido fuera del país o bien, hayan hecho el esfuerzo de aprender otro idioma… Y en cuanto fijéis vuestro objetivo ya sabéis: a presionar con el “que eres mi mejor-amigo-en-toda-América”. A mí me está yendo bien, si a vosotros no, no me hago responsable. Me ha funcionado tan bien que incluso conseguí uno de mis objetivos cuando llegué aquí: una invitación para pasar Thanksgivin con una verdadera familia americana, con la hospitalidad que les caracteriza y… ¡EN COLORADO!. Y, –¡Campos de soledad, mustios collados!-…¡No pude ir!. Y vosotros, desalmados, quizá esteis pensando: “pero… si eso del Thanksgivin en España no se celebra y a ti te tiene que dar igual“. ¡Pues no, listos! En primer lugar, hay estudios que explican como un asturiano que venía en barco de colonizadores celebró la primera cena de Acción de Gracias en Florida, cocinando una especie de cocido raro (muy fuerte el tema) y, en segundo lugar, os querría ver yo a vosotros saliendo a la calle un día de Acción de Gracias aquí: Todo está cerrado incluídos los Starbucks (pero, Chinatown permanece abierta y a su rollo -como siempre-), el metro baja su frecuencia y la única gente que viaja va cargada de ‘tuppers’ con su aportación para la cena que celebran en otra casa. En definitiva, es como si fuera Nochebuena y no tuvieras con quién ir y es por eso que se palpa el drama en cada rincón. Lo único que puedes hacer es sentirte desdichado. Y así fui yo, arreglada y limpita a la calle, pero con cara de desdichada.

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La Becaria en Thanksgiving sintiéndose desdichada nivel: llevarse la mano a la frente

Tal cara de desdichada debía llevar que un señor (¿homeless?) del metro me quería dar una moneda “por Thanksgivin” me decía. Y la gente allí mirando y que no entendían nada. Y yo, mirando a la gente… y que no entendía yo tampoco nada. Dudé un poco de mis pintas y haciéndome la guiri: “no entiendo, no entiendo” salvé la situación (a veces hay que sacar este truco a la palestra).

Final y felizmente, un grupo de nacionalidades heterogéneas pero con dominancia española me adoptó, así que mi desdicha y yo acudimos a una cena de Thanksgivin: y comí mi pavo, mi cosa naranja rica de calabaza, la otra cosa rica blanca, mi pastel de manzana, bailé Shakira, canté “Rosa María” por Camarón –pero con mucha influencia de Rosarillo Flores, que también hay que decirlo– y tó eso (Y se me pasó un poco el sofoco). 

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Creo que no es necesario añadir nada más con respecto a cuánto comí

Reflexión de hoy:

“Perdón a todos los afectados por la “desdicha de la becaria”. Se comenta que a eso de las 10 de la noche (hora local de Boston) ya más de un tercio de la población mundial conocía que, efectivamente, no había podido ir a Colorado a pasar el Thanksgivin con una familia real americana y que, me sentía…pues ¡muy desdichada!”  

El Choque Cultural o el ‘What’s going on?’

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NOTA: La imagen en portada obedece a una frase que viene de una serie británica…Quizás no pega mucho con esto, pero me gusta y la he puesto ¡y punto en boca!

He estado en una “Conferencia de Bienvenida a Estudiantes Internacionales” organizada por la universidad. Sí, ahora en Noviembre. Los asistentes éramos principalmente europeos y algún que otro americano no estadounidense. Los asiáticos pasaron del tema, que ellos no quieren ni necesitan ser bienvenidos ni nada, que para eso son mayoría aquí (también). Especialmente, lo que nos contaron fue un resumen de costumbres norteamericanas que desde la organización entienden que podrían sernos ajenas.

  • LA PRIMERA:“What’s going on?”. Si un americano te dice eso, quiere decir básicamente que tú debes contestarle…nada. O algo muy corto o incluso repetirle la misma frase. El saber esto cuando llegué me habría sido bastante útil, las cosas como son. Porque para la gente que venimos con ganas de hacer amigos y con unas necesidades comunicativas muy altas que no se ven cubiertas debido a la barrera idiomática, el escuchar un “What’s goin’ on?” al llegar al laboratorio por la mañana es que cae como agua de mayo, y claro, empiezas ahí a contar tu vida, tus cosas y bla bla (y en inglés, con el tiempo que me lleva y la paciencia que le requiere al que escucha y tal…) y lo primero que pasa es que el que te ha preguntado pone cara de susto porque no se lo esperaba, luego vienen unos segundos de confusión y finalmente, trata de disuadirte o te dice que tiene mucha prisa. Se han dado casos en que el “What’s goin’ on?” se produce en movimiento o a la carrera (para evitar posibles respuestas, supongo).
Yo solo

Se lo prometo, doctor. Yo solo le dije “What’s going on?” y se puso a contarme no sé qué de su vida en respuesta, ¡como si me interesara lo más mínimo! ¿Por qué? ¿POR QUÉ?

  • LA SEGUNDA: “El saludo”. Sí amigos, aquí también ocurre. Al principio esto de llegar a un sitio (tanto en el trabajo en España como fuera de las fronteras) y no saber si te van a dar la mano o dos besos me causaba desazón. Ahora ya es que me da un poco igual, porque he comprobado que pasan más vergüenza ellos que yo (no soy yo a la que el contacto físico le da ‘cosica’). Los estadounidenses tienen una variante sobre el resto de europeos-no-mediterráneos en lo del saludo que mola mucho: el abrazo americano. Esto es, que o bien aprovechando la sacudida de manos o bien ya desde la distancia, hacen el ademán de irte a abrazar. Y pobre de ti como no te lo esperes, o peor, como te emociones, porque en ese caso les asustarás. Para que lo entendáis, para nosotros los mediterráneos “el abrazo americano” es como quien tiene un tío en Alcalá: que ni tiene tío ni tiene ná (perdonad, pero es que quiero rescatar el refranero popular para los post, que mi compañera china no hace más que darme papelitos de proverbios de esos de las galletas y creo que me está contaminando mi sapiencia basada en la España profunda), o sea, que tienes que dejar suficiente espacio al dar el abrazo para que apenas haya contacto.
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Traducción literal (más o menos): “Tiempo no aprovechado, viento que ha pasado”.

  • LA TERCERA: el “Choque Cultural”. Esto quiere decir que dependiendo de cada cual, después de unas semanas o meses viviendo en tu nueva ciudad experimentas una caída brutal en la satisfacción que esta nueva experiencia te está reportando y entonces, todo te parece que comienza a ir mal: empiezas a culpar de tu insatisfacción al país y a la nueva cultura a la que te enfrentas; le coges manía a los ciudadanos de ése nuevo país y evitas relacionarte con ellos, mareas a tu familia y a tus amigos, pasas horas al Skype con tu cabeza más en tu país de origen que en el que te encuentras e incluso, en casos extremos, en un entorno tan competitivo como la investigación aquí se te puede acabar yendo de las manos todo (MIT has one of the student highest suicide rates) y esto es, en gran parte, lo que con estas charlas intentan evitar y, posiblemente, por eso es dos meses después del inicio del curso académico.
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El Shock Cultural, que gracias al dinero que destina el MINECO a estancias predoctorales, a los estudiantes españoles no nos da tiempo ni a olerlo.

Al finalizar la charla, nos invitaron a que tomáramos unos aperitivos y a que hiciéramos nuevos amiguitos. Y yo, que no se me escapa un piscolabis gratis en todo el ‘Boston Area’, allí estaba: comiendo fruta y queso. Tanteé un par de grupos, uno del tipo: “YO es que hago esto que es SÚPER importante para la supervivencia de la raza humana en la Tierra” (tengo ya demasiado de esto a mi alrededor habitualmente como para escuchar una más en mi tiempo libre) y otro del tipo: “YO he fundado esta empresa que es mejor que la tuya, Y LO SABES” (esta conversación con americanos la llevo bien pero con depende qué europeos…No, gracias), así que cuando escuché a un par hablando castellano allí que fui con mi queso y mi fruta. Y una ‘cookie’, que me la guardé para luego en casa, que aquí se cena muy pronto y claro, antes de dormir me apetece tomar algo (que no os preocupéis que normalmente no como galletas antes de dormir y que no, que no me estoy poniendo vaca-burra, pero para un día que cojo una galleta ya me estáis juzgando, como-si-os-viera ¡desalmados!). Eran un chaval colombiano que había vivido en un montón de países diferentes, ¡incluido Rusia! (R-E-S-P-E-C-T) y una chica argentina tan embarazada como indignada, según sus propias palabras: “Estoy en el punto más bajo de la gráfica esa del shock cultural“. Y es que, me siento tremendamente cercana a los argentinos con esa manera, a veces tan catastrofista, de expresarse. La pobre decía que los estadounidenses “son unos caretas” y “unos boludos” y estaba convencida de que tan felices y tan bien no les podía ir todo como decían, desconfiaba de la gente tan positiva (Y es que, si yo ya tengo mis reacciones imprevisibles cuando me va a bajar la regla no quiero ni imaginarme en pleno choque cultural y con las hormonas locas por un embarazo en otro país).

Reflexión de hoy:

“No os preocupéis por mí, que el doctorado no me va a quitar la vida…No puedo decir lo mismo de mi sentimiento de artista frustrada” * 

*Si alguien está interesado en lanzar mi carrera como vedette a lo Norma Duval o a lo Lina Morgan o algo: CONTACTO AQUÍ

El Asentamiento o La Importancia de Llamarse Becaria

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Antes de meterme en faena, quería hacer un inciso: como ya sabéis, la becaria (o sea, yo) dejé bastante preocupada a la actual Reina española con el tema de no encontrar alojamiento en Boston. Por primera vez en la historia (de mi vida), los monarcas han patrocinado en primera página las ferias de mi pueblo, y también os habréis enterado de que los Reyes han visitado recientemente Estados Unidos…¿casualidad? ¡Ahhhhhhhí lo dejo! No estoy autorizada para dar más detalles.

Pues así resumiendo desde que no escribo: he conocido a un montón de gente nueva y he tenido más trato del que hubiera deseado con la policía fronteriza.

Empiezo por el final: resulta que yo, desde siempre, tengo un nombre que consta de -al menos- 2 palabras y un apellido que consta de 3 palabras. Esto es “muy loco” en este país. Son varias las veces que he explicado aquí cómo es posible este fenómeno, la última hace un rato a la administrativo de mi supervisora que me ha confesado que durante los primeros días de trámites ella creía que preparaba el visado a dos personas diferentes. Hubiera estado gracioso. El caso es que, después de meses de lucha explicando que NO tengo ‘middle name‘ de esos, y que mi apellido SÍ es todo ese que escribo en letra pequeñita en los huecos escasos que dejan, cuando ya tocaba con la punta de los dedos mi último reto: la tarjeta identificativa de la universidad, me dicen que no les consta mi número de la I-94 form.

Matias

Y la Becaria dijo: “Pero esto de la I-94… ¿qué es lo que es?

Después de unos momentos de confusión, a los que siguió un poco de histeria que finalmente logré canalizar para centrarme en la resolución del problema, me dijeron que los “temas estos” los llevaba la policía fronteriza, que les llamara. Y otra crisis, bueno, la misma pero desde el principio: Que si cómo les llamo, que si no me van a entender, o peor, me van a entender pero yo a ellos no, que si por qué a mí, qué injusta la vida, bla bla… en fin… lo típico en estos casos. Finalmente, a la tercera llamada me vinieron a decir que es que esas cosas las tenía que arreglar en persona, así que tenía que ir al aeropuerto. Y allí que fui y comentar que, si volviera a ir otra vez hoy tendría en cuenta varias cosas: primera, llevar suelto para el billete y así no tener que buscar en medio de la nada alguna tienda; segunda, intentar bajarme en el trayecto circular al aeropuerto la primera vez y no esperar a dar una segunda vuelta (sí amigos, me ocurrió, muestra de que siempre las cosas pueden ir a peor).

Teniente Hooks de la policía fronteriza: "Ná, que nos hemos equivocao un poco con los apellidos. Perdona, chata"

Agente Hooks de la policía fronteriza en el aeropuerto: “Ná, que nos hemos equivocao un poco con los apellidos. Perdona, chata

Y esperé, me lo arreglaron, volví a la primera y se lo conté a mis nuevos amigos de mi casa. Y me encantaría deciros el nombre de todos pero lamentablemente, sólo sé algunos y es que mi memoria con los nombres es muy mala y algo que no ayuda en absoluto es no saber cómo se escriben. Ellos vienen, y te dicen: “Me llamo… Fulanito” y ese ‘Fulanito’ a ver cómo sabes tú cómo se escribe y luego a ver cómo lo repites al día siguiente cuando tengas que saludarlo… Resumiendo, que necesito apoyos para entender los nombres y por eso suelo usar a gente famosa, que es algo que ellos no ven muy claro pero a mí me funciona. Hasta el momento conozco: a “un Peter Pan“; a “un Jeremy Irons“; a “una Joan Collins” (bueno, esto no es del todo verdad porque ella es china, pero responde a Joan);  “un Joaquin Phoenix” (que es también de China y sospecho que tampoco es su nombre, pero funciona); a “una Lauren Bacall” y; a la que fue más difícil sin duda, “una Erin Brokovich” (que por más que le insistí no era Irene, aquí os dejo la pronunciación).

Yo también solía ser víctima de estos malentendidos con los nombres, porque se ve que cuando me pongo a intentar hablar en inglés durante un rato relajo la lengua en plan acento-de-Julio-Iglesias y me suelen entender cosas que no son, del estilo de “Laura” o “Lora”. Debido a esto decidí seguir un protocolo cuando digo mi nombre a gente que no es hispanohablante:

Yo me presento y digo: “¡Hola! Soy Lola” Si veo que dudan, les digo: “Sí, como la canción de ‘The Kinks’” y la tarareo un poco (este truco lo aprendí en Inglaterra y es útil). Si veo que no funciona, porque no se saben la canción, entonces ya cojo la artillería pesada y dejo salir un poco más mi entusiasmo yankee y digo: “Sí, Lola, sí, como en la canción que canta Rachel de ‘Friends’ en la boda de su ex-prometido“:

Y si veo que esto tampoco le suena, ya me miran raro y entonces digo: “Sí, Lola: L-O-L-A“.

Podréis pensar que mejor empezar deletreando, pero es que el hacerlo en este orden es útil porque además me sirve para clasificar a las personas: Los que reconocen mi nombre con la primera afirmación son normales-guays, los que lo reconocen con la segunda son súper-guays y los últimos son unos tristes.

Mi reflexión de hoy es:

“Si no tienes latifundios, estás emparentado con la aristocracia o eres jinete (esta última es acumulable al resto), piénsate bien si te compensa lo de tener tantos apellidos”

La Llegada o La Becaria emitiendo en Directo desde “los States”

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Os escribo desde Boston < Massachusetts < Estados Unidos de América < la Tierra, pero creo que esto es un dato que gracias a mi continuo hablar y hablar del tema ya casi todos los que me estáis leyendo lo sabíais de más.

Como ya comenté en la entrada anterior, he venido de estancia tres meses. Llevo aquí dos días en los que ando luchando como una jabata contra eso que dicen del ‘jetlag’ (6 horas menos que en Madrid), que debe ser verdad porque en la vida me he levantado tan temprano ni he tenido tanto sueño antes de las noticias de las 21h (que aquí son a las 20h).

Se me han juntado muchas cosas: mi primera estancia, mi primera vez en un vuelo transoceánico y mi primera vez en Estados Unidos. Y es que, yo soy de ése grupo de gente (¡un besote para Clarásofa!) que a veces duda si la cigüeña no se equivocó al dejarnos en Toledo (Castilla-La Mancha, España) cuando, en realidad, íbamos para Toledo (Ohio, EEUU).

Debido a que mi estancia supera los 90 días, tuve que pedir un visado de estudiante (un proceso fácil y rápido) que me inspeccionaron con detenimiento al pisar suelo americano. A mí, con mis pintas de narcotraficante venida a menos con sobredosis de adrenalina, no me llegaron a encerrar en una sala pero me hicieron lo que tantas veces me han hecho en París al intentar entrar con españoles a una discoteca: no te dicen que no puedes pasar directamente, pero te ponen en una cola híper-lenta, a ver si te pones nerviosa, la lías y así tienen excusa para echarte. Pero yo aguanté ahí estoicamente las casi dos horas con mi sonrisa y sin rechistar, y finalmente me dejaron pasar a suelo americano.

En la foto yo, con mi sonrisa de: "Dejadme pasar en ca' Obama"

En la foto yo, con mi sonrisa de: “Dejadme pasar que me hace mucha ilusión y no voy a hacer ná malo, payos

Yo hablar inglés, hablar, hablar… pues bueno, como que no. Yo sé decir cosas pero no decir las cosas que quiero como quiero cuando quiero, y claro, a todo este torrente de hiperactividad que derrocho no puedo darle rienda suelta si no es en español, pero yo lo intento en inglés, aunque quede raro. La gente aquí entiende perfectamente que tú no hables perfecto inglés y suelen hacer comentarios del tipo: “No te preocupes que mi español es mucho peor”. Estaréis conmigo en que, esto es algo que creo que podemos confirmar desde aquí que NUNCA NADIE ha dicho a lo ancho y largo de Gran Bretaña (Quiero aprovechar para enviar un saludo a los escoceses por decidir seguir aguantando a los ingleses: Gracias. También quiero enviar un beso a los británicos simpáticos.). Además, es muy normal que en el metro, anuncios, etc. haya mensajes en castellano. A parte, por supuesto, de la palabra española más presente en el paisaje urbano bostoniano: ‘Santander’. Es alucinante. Los locales más repetidos en la ciudad son, por este orden: Starbucks, Dunkin’ Donuts y Banco Santander. Yo flipo. Ya le gustaría al McDonald’s tener la mitad de locales que el difunto Emilio Botín (este dato lo he metido para que veáis que este blog es en riguroso directo).

Emilio Botín a La Becaria: "Yo triunfé con tu nivel de inglés... ¡Y lo sabes!"

Emilio Botín a La Becaria: “Yo triunfé con tu nivel de inglés… ¡Así que no pongas excusas!”

Otra cosa que me gusta de este país es que la gente te habla todo el rato cuando vas por cualquier sitio, que es algo que no hemos de confundir con que quieran ser tus mejores amigos ‘forever’: esto es una cosa que me explicaron y que tengo muy presente, que yo soy mucho de hacer amigos todo el rato y hay que llevar precaución porque la amistad así a borbotones, asusta aquí y en Beijing. Hasta el momento me han hablado sin venir a cuento en el aeropuerto, el autobús, el metro, la bicicleta y andando por la calle. Esta última fueron unos policías que estaban junto a una chica latinoamericana, yo buscaba una calle y ellos detectaron que necesitaba ayuda. Uno de ellos me preguntó que por qué iba allí y que de dónde venía, todo muy educadamente. Cuando le dije que era española dijo un: “Ahhh! Spain!” así como alegremente (me hubiera hecho gracia que le hubiera seguido un “flamenco, gitana, Antonio Banderas”, pero no sucedió). Después de darme las indicaciones pertinentes, me dijo si les podía ayudar a entender qué necesitaba la chica esta que se encontraba hablando por móvil y no sabía inglés. Ahí fui yo, A AYUDAR A LA AUTORIDAD. Mantuvimos una conversación de 3 minutos de las que sólo entendí que estaba buscando algo que no adiviné si era persona, animal o cosa. No sé el motivo de no entendernos: si era porque yo soy nueva en la ciudad, si era porque he perdido la capacidad de entender español o si era porque estaba borracha -ella-. El caso que yo, con cara de alucinada por no lograr entenderla, les dije a los policías pues eso, que no entendía qué buscaba, entonces el policía que me ayudó me miró seriamente y me dijo: “¡Ah! normal, si es que tú eres de España y ella es de Sudamérica y habláis dialectos diferentes”. ¡Toma reflexión chula que se marcó el colega! Y se quedó tan pancho. Iba a tratar de explicarlo pero el otro policía también parecía conforme con la reflexión así que desde mi yo-reflexivo-que-no-quiere-meterse-en-problemas decidí no llevarle la contraria y dirigirme al lugar que estaba buscando no sin antes darles las gracias.

La reflexión que hago hoy es:

“Estados Unidos también nos abre las puertas a las personas con nombre de narcotraficante y apellido de disidente cubano, pero nos las abre dos horas después que al resto”