El Metro y la Bibliométrica

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Jueves noche.

9 ºC.

Ha llovido algo.

“volando voy, volando vengo
volando voy, volando vengo
por el camino yo me entretengo
por el camino yo me entretengo”

Ya hace unas semanas que comenzó mi nueva vida madrileña, y, con ella, mi nueva forma de transporte público, que es básicamente el metro. El metro de Madrid, debo reconocer, que está bien, quizá muy bien. La frecuencia es estupenda, y, creo que estamos tan mal acostumbrados (al menos en las líneas que suelo utilizar) que, cuando hay algún problema, no somos nada pacientes.

Cuando bajé en un transbordo uno de los primeros días, me fijé en una cosa en la que nunca había caído antes: el Bibliometro. Me pareció muy buena idea y como acababa de terminar Los hombre que no amaban a las mujeres, pues pensé que la mejor manera de no gastar 24€ en la segunda parte era buscarlo ahí. Me acerqué al stand, esperé mi turno, me preparé para poner mi voz de “agradable a la par que amable” y pedí mi carné. Di mis datos, y, por supuesto, mis apellidos están incompletos en la tarjeta, además que ya ni Dolores, ni Dolor…en éste soy Mª. Así, tal cual. La chica encargada del puesto es una de esas personas muy contentas con su trabajo, y que lo único que buscan en la vida es progresar en él. Así por ejemplo, cuando le di mi dirección, lo primero que hizo fue remitirme a otra estación de metro para sacar los libros. Estaría bien, si es que pasara por esa estación de metro…pero es que no suelo ni acercarme por ahí. 

Una vez terminado el registro, impresa la tarjeta y leídas las normas del servicio, le pregunto dónde puedo consultar el catálogo de libros disponibles. Dentro de la caseta se podían observar varios impresos, pero ella se empeñó en mandarme al otro lado del puesto, a una pantalla táctil. Como me sobraba tiempo hasta la hora de clase, voy a la pantalla a la que me había remitido. No funciona. Averiada. Observo que hay una al lado, y me pongo a buscar algo de mi interés (aún seguía dándole vueltas a por qué no me había dejado un catálogo impreso, si detrás de mí no había nadie esperando). Al fin, elijo algo y vuelvo a hablar con ella. Sigo con mi voz de “agradable a la par que amable” a pesar de su actitud de “no trabajo a comisión y no me importa que se me note”. Le pido hasta cinco libros, obteniendo sendos “no está disponible”. Entiendo que si le pides la segunda parte de Millenium,  recuerde perfectamente que no lo tiene para prestar, pero el resto de libros no eran tan famosos, y, en ninguno de ellos me prestó la más mínima atención, se limitaba a mirar a mi espalda la gente que pasaba y a masticar chicle. Cuando había perdido la esperanza de llevarme cualquier libro a casa, y viendo que quedaba poco para que dara comienzo mi clase, terminamos la conversación de este modo:

– Yo: ¿podrías por favor, – con mi tono de súplica – darme algún libro que sí tengas disponible?

–  Bibliométrica:  mmmm…¿pero, de qué? – mascando chicle-

– Yo: de…misterio.

-Bibliométrica: Este – dice cogiendo un libro que, no estaba ni en las estanterías, lo tenía al lado, presumiblemente lo habrían dejado hacía poco, y me lo enseña.

-Yo: pero, ¿qué libro es? – forzando la vista para intentar conseguir leer el título, tan sólo se veía el nombre del autor en tremendas letras, quizá un 32 arial girado 90º-

-Bibliométrica: hombre, pues El Poeta. ¿No te has leído El Poeta?

Me repitió el ¿no te has leído El Poeta? una vez más, con un tono de incredulidad superior al de la primera vez. Con lo que me estaba transmitiendo algo así como que en el Top Five de Best Sellers de todos los tiempos estaban: La Biblia, Ulises, El Código Da Vinci, Guerra y Paz y El Poeta. Como yo no tengo ni idea de libros, pues me lo creí, y fui tan contenta para clase. Después de clase, quedé con una amiga que me analizó perfectamente el libro con sólo ver la tapa (siento la calidad de la imagen). El gigantesco nombre del autor da idea de que, el señor Connelly, probablemente alguna vez en su vida escribiera un libro de éxito, por su parte, el casi ilegible título quiere decir, que el libro de gran éxito que escribió,no era éste. Y no falló en nada… Me sentía tan indignada por la actitud de la bibliométrica que me propuse leerlo entero. Y, al Bibliometro pongo por testigo, que, desde hoy, inauguraré la nueva sección: “Lo que me da la Bibliométrica”. Así siempre podréis ver qué libros estoy leyendo, si me lo han recomendado o los he conseguido yo, y qué tal están. Imagino que no valoraréis mi opinión como crítica literaria (no os culpo, yo haría lo mismo), pero es que necesito temas nuevos para rellenar esto.

Conclusión de Hoy: “Si te gusta tu trabajo…joé, ¡qué suerte que tienes!”

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5 comentarios en “El Metro y la Bibliométrica

  1. el docuemntao

    Clint Eastwood en 2002 llevó al cine (Deuda de Sangre) una de las novelas del pájaro éste, la titulada Blood Work. Asi que esa debe ser su novela de más éxito.

    Por otro lao echa un vistazo a esta web http://www-1.munimadrid.es/bibliometro/ que creo que puedes hasta consultar el catálogo.

    Ale a ver si la próxima vez que vayas a pillar un libro del bibliometro tienes más suerte.

  2. Pues a mi la gente del bibliometro me ha parecido siempre superamable. Es cierto que su catálogo es escaso, ya que en esa caseta enana de diseño no caben demasiados libros.

    Lo que seguro que no tienen son los últimos best-seller, esos tardan cinco años o así en llegar a cualquier biblioteca, porque como se venden como rosquillas las editoriales no dan permiso a las bibliotecas para que lo presten.

    Pide El Juego de Ender, que es de o mejorcito que hay escrito y lo tienen en el bibliometro y dejate de literatura fácil como los de Millemiun, que me compré el segundo para tener algo de lo que hablar con el resto del mundo y me parece una bazofia, aunque opiniones de ese libro he leído de todo, hay a quien le gusta más que el primero y hay gente a quien le parece una secuela bastarda que no le hace honor la primero.

  3. Marta

    Lola!!! no me puedo creer como te trató la mujer esa, y sk me la imagino, mascando chicle con desgana y tú como diciendo: hola? estoy aki!! escógeme!! jajaja (como la pelicula de Shrek). En fin, k no me he leido ninguno de los de Millenium, ni creo k lo haga, pork tendria k empezar por el primero, y me han dicho k es algo pesado al principio… A veces k tenga un título pekeño y no sea conocido no implica k el libro sea malo, o k no te guste!! Dale una oportunidad, quizás te sorprenda!! 😉 jajaja

  4. jajaja bueno Marta! tienes toda la razón en no leértelo…mejor mírate las pelis, que parecen tv movies, pero te enteras igual, cambian pocas cosas y no tienes que leer en medio millones de páginas nada interesantes…en mi modesta opinión ese señor tenía historia para un libro medio-gordo, pero, sin embargo, de ahí ha hecho tres gordotes…así que imagínate la de información aburrida que ha metido!! aunque bueno…entiendo que hay gente que todo ese tipo de detalles e historias paralelas, marcos, etc. les gusta…no es mi caso…y creo que el tuyo tampoco!! léete otro tía! jajaja ya te contaré cómo van los libros…
    y sí..fue como lo de Shrek…yo que encima me había puesto la voz esa de amable a la par que agradable…con lo que me cuesta…jajaja

  5. Pues yo te recomiendo, si no los has leído ya, y dado que conoces la zona de Malmö, los libros del detective Wallander de Mankell. He visto que tienen unos cuantos en la Biblioteca del metro. Son entretenidos.

    Muy buen post. Nos has metido en la escena perfectamente con la moza de la biblioteca mascando chicle 😉

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